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La
verdad es que bastó un solo día para conectar con el ambiente del
aula, muy especialmente con la organización, los ponentes, todos
importantes miembros de la sociedad cultural nacional e internacional.
Catedráticos, profesores, críticos literarios, escritores, y un largo
etcétera de nombres que irán apareciendo en este diario.
Todo
ello regado con el “mejor vino”, un Arturo Pérez-Reverte
que apareció antes de lo previsto y del que pudimos disfrutar
hasta el último día.
Mi
gratitud y afecto a quienes me han dado muestra de generosidad y cariño;
con los que he compartido en estos días de otoño, además del amor a la literatura,
los libros y pasión por “el cosmos Artúrico”, momentos de
conversación únicos, cargados de amistad y cercanía. Y de los
que me llevo un recuerdo imborrable, cito:
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De
nuevo Arturo Pérez-Reverte, mi querido escritor, del que sólo me
queda leer "el pensamiento" por estos inolvidables
días. José Belmonte Serrano Serrano, Catedrático
de la Universidad de Murcia, Presidente del Congreso internacional sobre
la obra de narrativa y periodística de Arturo Pérez-Reverte, una
de las personas que más saben sobre Arturo, por esa cercanía y cariño. Y
por esa magnífica "Sonrisa del Cazador". José-Manuel López de Abiada, Catedrático de la Universidad de Berna y
Vice-Presidente del Congreso Internacional, por tenderme su mano amiga y
con quien y gracias a, tuve el privilegio de compartir momentos
inolvidables tanto dentro como fuera del Congreso.
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Adrián Pérez
Melgosa, Stony Brooks University en los Estados-Unidos, para quien fui "la reina del sur".
José
Luis Correa, por supuesto, Universidad de las Palmas de Gran Canaria,
escritor, por esa azulada tarde de noviembre en Murcia, esos hermosos
versos y al que felicito por la concesión de esos premios literarios.
Silvia Interdonato, Universidad de Messina, Italia, por su simpatía y
esta naciente amistad, esperando volver a vernos por tierras de vino y
caballos. José Luis Ferris, escritor, Anthony Percival, Universidad de
Toronto, Canadá, escritor.
Juan
Eslava Galán, escritor, por su afecto y cercanía, por su literatura,
por ese inesperado regalo, pero especialmente por su amistad.
Rafael
de Cózar, Universidad de Sevilla, por su simpatía, esos recuerdos de
Sevilla y confidencias. Juan Marsé, escritor, del que me dediqué por
primera vez, hace años ya, su "últimas tardes con Teresa".
Agustín Prado, Universidad de San Marcos, Lima, con el que compartí
esos ojos azules, por su amistad. Douglas LaPrade, Universidad de Texas,
Estados-Unidos, a quien debo haberle puesto banda sonora a esa semana
increíble, mil gracias por el regalo de "Los Tigres del Norte". Por su
simpatía y palabras.
Ricardo
Sumalavia, Universidad Católica de Perú, con el que batí el record de
despedidas, por estos lazos amistosos surgidos. Alberto Montaner Frutos,
Universidad de Zaragoza, sagaz cómo nadie y de despedidas en estaciones de tren, hasta
Zaragoza espero. José Luis Martín Nogales, Presidente de la UNED,
Navarra, nuestro Capitán Alatriste, por su amistad y sapiencia, y por
esa especial conversación que mantuvimos y que no olvidaré. Gabriela
Benavent, María Talavera, Irene Morales, Toñi Esparza y Ascensión
Ruiz, por su amabilidad y amistoso trato en todo lo relacionado al
congreso.
Y
tras este preámbulo necesario para mí para saldar mínimamente mis
deudas personales, pasemos al congreso propiamente dicho.
Diario del Congreso
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Lunes
día 4 de noviembre de 2002
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José
Belmonte, José ballesta, Rector de la Universidad y José
Manuel López de Abiada |
El catálogo del congreso
ilustrado por Paquico Cánovas, que recogía el programa donde se
daban cita Catedráticos de Universidades españolas y
extranjeras, profesores, conocidos escritores, críticos,
periodistas, estudiosos de la obra del escritor, figuraba entre
el material contenido en unas exquisitas carpetas adornadas con
la imagen del maestro dibujada a lo “Alatriste”. Junto a
este catálogo, unos folios con la misma imagen del escritor
impresa y el logo del congreso al que acompañaban como regalo
para los asistentes, unas láminas hermosísimas que
representaban un heliograbado, un aguafuerte y xilografías con
vistas del puerto de Cartagena y de un huertano de Murcia y una
bonita tarjeta postal con el mismo dibujo que se repite en
carpetas, y posters.
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Cuidando
hasta el último detalle, el Presidente del Congreso y Catedrático de
la Universidad de Murcia, José Belmonte, hombre amable donde los
haya, se preocupó incluso de entregarnos a todos los asistentes, el
semanario de literatura, artes y ciencias, Ababol del 1 de noviembre
dedicado a nuestro querido Arturo. “Con ustedes, Pérez-Reverte”.
Interesantísimo.
Tras
la entrega de materiales, dio comienzo la inauguración propiamente
dicha del Congreso. Con un aula de Caja Murcia a rebosar, José
Manuel López de Abiada, Vicepresidente del Congreso, y Catedrático de
la Universidad de Berna, con unas palabras cercanas sobre el evento y
autor, destacó que gracias a Reverte y otros escritores, la literatura española estaba muy
presente en Europa, haciendo mención especial a Alemania, que se hace eco
de una literatura de calidad alejada de la clásica
literatura best-seller anglosajona. Tras sus palabras, dio paso al Presidente del mismo,
José Belmonte, quien, resaltó el hecho de que íbamos a asistir a
un reto, un congreso dedicado a un autor vivo que vende muchos libros.
Donde aprender y divertirnos en una fiesta literaria y cultural.
El
Rector de la Universidad de Murcia, José Ballesta Germán, confesó
cuanto le sobrecogía estar en la tribuna acompañado de grandes
escritores y tener que pasarles la palabra “en un acto de
insolencia”. Por ello agradeció de alguna manera que Arturo no
estuviera presente en ese momento. Destacó la gran dualidad del autor,
el periodismo duro e incluso irreverente de El Semanal y las palabras
tiernas con las que describe en su novela. “En su literatura da paso a
un carácter dulce y enternecedor”. Destacó el hecho de que se
tratase de un homenaje en vida a un hombre que valora lo que no se puede
comprar, el valor, la dignidad, la amistad y la lealtad.
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El encargado de la conferencia inaugural fue Santos Sanz Villanueva, profesor Catedrático
de la Universidad Complutense de Madrid, y crítico literario en El
Mundo. Con el tema: "El revertismo y sus alrededores".
Partiendo
de la base de que la crítica literaria debe tener capacidad de
enjuiciamiento inmediato, Sanz Villanueva se comparó a si mismo con el
ya mítico Jekill y Mr Hyde. Por un lado el profesor y por otro su vena
crítica.
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Afirmó que Arturo Pérez-Reverte surgía en la literatura con
un peso importante, su bagaje como reportero y periodista. Haciendo un
repaso a su obra, comenzó hablando de “El Húsar”, su libro
favorito, “libro en el que se nota cual es su ideal” y en el que
Arturo empieza asentando un mundo de ideas consolidadas en sus obras. Citó
a Cela para referirse a Pérez-Reverte, afirmando que “quien resiste
gana”.
Santos
continuaba afirmando que Arturo había
conseguido obtener, lo que Arturo aspiraba a tener; "el reconocimiento
del mundo académico". Con la escritura personal de Arturo Pérez-Reverte
se había pasado al “revertismo”, una escuela, una manera de
entender la literatura. Afirmó que flaco favor le hicieron al adscribir
la novela El Húsar (su novela favorita de la que conservaba una
primera edición) en el género
de aventura. Con una sonrisa en los labios bromeó sobre que el
solapista "no se ganó lo que le pagaron", pues su calificación supuso un
rebajamiento de su categoría. Puntualizó que la primera editorial de
dicho libro era izquierdista, producía materiales para la reforma, lo
que tenía poco sentido al adscribirla a tal género ya que se
trataba de una novela histórica muy compleja.
El
Húsar, afirmó, nació no con vocación de best-seller. Traía
planteamiento de reflexión melancólica, con una historia con destreza
constructiva.
Continuó haciendo un repaso al resto de su obra, haciendo juicio de
valor positivo. De ahí pasó a comentar un artículo que escribiera el
crítico hacía años, cuando publicar sobre escritores desconocidos era
tarea casi imposible. Él lo hizo, remarcando una especie de “cuidado,
aquí hay un escritor importante a tener en cuenta”. En El País
entonces había una segregación con respecto a “la literatura
popular”. Se hablaba de jerarquía literaria. Con su reseña quiso señalar
que había que leer a Arturo Pérez-Reverte sin estigmatizar, y que tenía
una capacidad narrativa privilegiada. Mencionó a dos monstruos
prodigiosamente dotados para convertir en fábula cualquier tema que
tocaran. Se refería a Eduardo Mendoza y al propio Reverte.
Continuó
diciendo que Pérez-Reverte seducía, enganchaba.
Con
respecto a la reseña negativa sobre el Club Dumas, confesó sentirse
poco satisfecho con ella y que no volvería a escribirla. Comentó que
Arturo lo llamó (aspecto este que niega el autor, pues fue en un encuentro
casual que lo hablaron) para decirle que tenía que explicarle la
novela, porque este no la había entendido. Se retractó en aquello de
que el autor “se había dejado llevar por la pasión, anécdotas y que
la idea se le había ido del tintero” a pesar de que se mantenía en
que algunas anécdotas le sobraban. Un hecho que según Sanz Villanueva
se debía a la tendencia a la abundancia que lo distinguen de otras
escrituras. “Una postura por encima de nosotros contando con nosotros.
Una actitud de antes ensoberbecida, por encima, porque contaba con la
complicidad de sus lectores”. (creo que él mismo se tuvo que
responder a sí mismo al hacer ese comentario).
Y añadió que lo que hablaba de Dumas sobre el Conde de Montecristo, que se podía
aplicar a él.
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Continuó el discurso hablando de “las morcillas o guiños” y apuntó que Arturo
tendría que contenerse en algunos excesos. Y puso el ejemplo de “la
vieja hacker” u otros personajes o situaciones inverosímiles que
coloca intencionadamente. (Otra
vez, a mi modo de ver, vuelve a responderse a sí mismo). Para pasar a criticar a Iñigo de
Balboa (tan estupendamente defendido por Montaner Frutos más adelante)
como narrador, pues contaba lo que “ni la Espasa-Calpe sabía” y
preguntaba, ¿No será Arturo Pérez-Reverte quien cuenta? (Risas
generales). Lo que le
llevó a hablar del arte consciente de escribir. “Escribir a
sabiendas”.
La
construcción de fondo frente a la manía normal de escritores
culturalistas. (No entendí muy bien qué quiso decir aquí, salvo que
alabara su narrativa de contenido frente a otras densas en prosa
perfecta sin mucho argumento.)
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Luego
creo, intentó hacer semejanza entre el autor y Hemingway (al que nunca
citaba, decía). Afirmaba que no había paralelismo directo, pero sí una
visión del mundo que nos aproxima a una cosmovisión, a la tristeza,
profundidad que ambos autores tratan.
Luego
hizo una comparativa de su narrativa con la de Eduardo Mendoza.
Indicando que ambas eran similares salvo que la obra de Reverte estába
exenta de parodia. Ambos usan elementos del folletín hasta llevarlos
a otro sitio, la denuncia agresiva de la literatura culta, la defensa de
la literatura popular, los efectos proyectivos de la literatura y
voluntad de juego que se opone a dos prototipos de escritores. Al
narrador romántico atormentado o al moderno que la usa como modelo de
representación política, moral o estética.
Luego
planteó la pregunta ¿Qué es el Revertismo? A lo que él mismo
respondió, “formulación de un proceder a sabiendas, la construcción
de una novela desde una conciencia específica y la utilización con
finalidad. Dotar de un valor moral a la narrativa de aventuras."
De
ahí pronunció las palabras en latín que significaban “Y en la
Arcadia yo” en referencia a su exceso de coloquialismos, su visión
acre del mundo que le recordaban a Pío Baroja, para quien la vida era
un asco completo y cada mañana acudía a pasear al retiro. Reverte, decía,
acudía al mar. Afirmaba que Reverte no proponía ninguna acción desde
sus novelas para remediar el mundo de hoy. Regresando al pasado siempre.
“La novela histórica, los valores, la ensoñación de un tiempo
pasado que fue mejor.” Continuaba diciendo que había una especie de
ansia de idealidad por encima de la prosa de la vida, un idealismo de
los principios. Esto sería el Revertismo. “La aparición de un
narrador que procede a sabiendas usando una aventura o historia para
proponer una elegía del pasado, una visión melancólica del pasado.”
Todo ello provoca un efecto a su alrededor, y eran de temer, decía, los discípulos
que ya le salían que caían en la parodia.
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Después
de la conferencia inaugural llegó al estrado Javier Díez de Revenga, Catedrático de literatura de la Universidad de Murcia con una ponencia
titulada: "El cuento y la novela corta en Pérez-Reverte"
Comenzó
reconociendo que admiraba, consideraba y valoraba a Arturo Pérez-Reverte,
que describió como uno de los mejores novelistas de la generación
joven de España. “Su bibliografía es tan viva que la estamos
haciendo”.
Técnicamente
Arturo había recuperado la novela de aventura. En estructura, dijo,
nos encontramos con un fabulador de historias superpuestas, como los
escritores del realismo. En sus obras existe una confluencia de
historias cortas en el desarrollo de la trama central.
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Continuó
su ponencia diciendo que su novela era un misterio por resolver. Y que
Arturo Pérez-Reverte escribía con un objetivo primordial de divertir.
Destacó la multiplicidad de sus personajes.
Pero aparte de en su novela
larga, Díez de Revenga se centró en su “otra narrativa”. Quizás
menos atendida por la crítica. Alfaguara publicó en 1995 una narrativa
no extensa titulada Obra Breve I. En la que nos podíamos encontrar,
dijo, con un relato que es toda una novela, El Húsar. Después enumeró
todas las obras cortas que aparecen en ese volumen comentando que La
Pasajera de San Carlos ya apareció publicada en 1992 en la revista
Lucanor de Pamplona. Después de mencionar Cachito, como la adaptación
más infiel al cine, declaró que el autor había tenido muy mala
fortuna con las películas basadas en sus libros.
A
continuación explicó que su obra era variada y heterogénea, pero no
tan heterogénea. Hizo referencia a Territorio Comanche como un relato
autobiográfico. Sanz Villanueva, dijo, lo consideraba un libro no
novelesco. Sin embargo matizó que Arturo la concebía como una novela
en que la guerra ocupaba un lugar destacado.
Dijo
que la narrativa de Pérez-Reverte era muy variada en contenido y que
tenía al héroe como protagonista. Y que mantenía el mismo lenguaje
coloquial en Territorio Comanche, Un asunto de Honor y La Sombra del Águila.
La guerra era uno de sus grandes temas y un alegato contra ellas. Su
narrativa breve que está emparentada a los temas de su novela, busca
una voz singular.
La
última interesantísima ponencia de la mañana antes de la
mesa-coloquio corrió a cargo del Vice-Presidente del congreso y Catedrático
de literatura española e hispanoamericana de la Universidad de Berna
(Suiza), José-Manuel López de Abiada: "Hacia el best-séller
desde el canon literario: El club Dumas como paradigma".
Su
punto de partida fue El Club Dumas. Libro más votado en internet. Y lo
eligió porque “es un libro que recurre a la intertextualidad, hace
homenaje a Alejandro Dumas y ayuda a descubrir lo que es el modo de
hacer una novela en Arturo Pérez-Reverte”. El profesor continuaba
comentando que el autor tomaba una posición a favor de la literatura:
Literaria: la trama de la obra contiene elementos de elementos de
best-seller de calidad.
Gramatical: Contiene características universales en el sentido
formulado por los gramáticos. Un modo de narrar universal.
Y pasó a hablar del canon literario; esos pocos libros que nos acompañan
la vida entera, de los que nos alimentamos, y citó a Quevedo: “Pocos
pero doctos libros juntos”. El canon surge, decía, relativamente
tarde. De hecho la crítica no introducía el término. Y citó a Borges
para hablar de los clásicos: “Clásico es un libro que las
generaciones leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad”.
López
de Abiada, con un aula pendiente de su interesante ponencia, nos
recordaba que en El Club Dumas, Pérez-Reverte hacía homenaje a los
tres Mosqueteros de Dumas. Para entrar a exponernos las diferencias
entre el best-seller anglosajón y el europeo. Del anglosajón afirmó
que se había convertido en mercancía que tiene fecha de caducidad. Sin
embargo, continuaba, los escritores hispanos, desde la calidad literaria
habían logrado ser best-seller que permanecen; el best-seller que
Arturo Pérez-Reverte defiende, afirmando que mientras haya un lector
que encuentre reflexión, consuelo o esperanza, esa literatura se
salvaba.
El catedrático continuaba comentando acertadamente que frente al clásico
Best-seller anglosajón con fines de mercado, estaba el literario español,
la tradición literaria donde confluyen la vieja Roma, Grecia, La
Biblia, la Edad Media, Cervantes, el Siglo de Oro...
¿Cómo
funcionaba una trama? A través de sus protagonistas. En este caso,
Lucas Corso. El segundo protagonista en esta obra era El Libro. De
hecho, continuó, los libros eran también los que desencadenaban la
acción, ofreciendo una intertextualidad como sugerencia y una
multiplicidad de posibilidades interpretativas. El Club Dumas reunía
varios elementos que lo hacían destacar; un argumento verosímil, un
protagonista con estatura humana, una extraordinaria tradición
literaria de calidad, un conflicto básico internacional, escenas dramáticas,
corrupción, amores imposibles, el renombre del autor, la editorial y un
enigma. “Esta es una historia de misterio”.
Continuaba
explicando que en el libro había varias tramas. Y que ese era
precisamente el error de Corso creyendo que El Vino de Anjou y Las Nueve
Puertas tenían que ver. Goecia, o el arte de comunicar con el diablo,
“nunc scio” “ahora sé”, trampas, misterios, enigmas. Elementos
de carácter etimológico. Corso, decía, era como un detective de
libros y razonaba como un lector, y precisamente ahí estaba el error de
su investigación, señalaba el profesor. Añadía con respecto a los
personajes, que estos eran comparativos a la novela de Dumas.
También
destacó el elemento suspense de la lluvia y la tormenta. De hecho, decía,
la lluvia cesaba cuando se conocía el enigma. Otros elementos de
suspense eran las uñas y las manos de los protagonistas, la risa, (y
recordó la risa de Liana). También apuntó a las descripciones de
personajes que despertaban sensaciones inquietantes. Los cuadros como
elementos alusivos, el libro como regla de código, el juego. Una
ponencia, en suma, magnífica que profundizaba en el carácter de la
obra El Club Dumas.
Tras esta ponencia, fuimos testigo del primer coloquio del congreso.
Donde todos los ponentes de la mañana, moderados por José Belmonte, dialogaron sobre
distintos aspectos de la obra y del autor. De las que destacaron su
manera de escribir tan distinta de una obra a otra. Afirmaron que Arturo
Pérez-Reverte, tenía sus demonios y fantasmas a pesar de su gran
variedad de temas y recursos. Destacaron la presencia del lenguaje
coloquial en su obra desde siempre. Definieron su obra como novela de
novelas, relatos cortos dentro de su novela. Todo ello siempre unido a
la invitación para que los
asistentes pusiésemos participar.

A
las cinco de la tarde llegó el turno de la ponencia de Adrián
Pérez Melgosa (Stony Brook University, Estados Unidos):
"Presentes imperfectos: la pugna entre postmodernismo y realismo en
las novelas de A. Pérez-Reverte".
El
profesor de estudios comparados de la Universidad Stony Brooks, comenzó
comentado que Arturo Pérez-Reverte también ejercía de crítico en sus
libros, haciendo hincapié en la intertextualidad y la intemporalidad.
Después
nos habló sobre las distintas acepciones de “presentes” en sus
libros y como estos actuaban en su obra, mencionando las obras escritas
entre 1990 y el año 2000, en las que se hace patente; el impulso que
los hace posible, el presente como regalo del ausente y el presente como
representación de la temporalidad.
Afirmaba que existía una pugna entre postmodernismo y realismo
en sus novelas. Donde podíamos encontrar una simplicidad en su
escritura sumada a una complejidad en la investigación histórica. Además,
había en sus obras, espacio para lo que otros autores han escrito y
esto mismo podía ser aplicado al autor.
Según Pérez Melgosa, el pasado sirve para justificar las
acciones de los personajes presentes en su obra. Destacó la
ejemplaridad estética y moral de sus
personajes extensible a los Tres Mosqueteros. Sin embargo hacía
una diferenciación entre ambas novelas; mientras que Dumas, dijo,
reconstruye el edificio desde la ruina total, Arturo Pérez-Reverte
utiliza una ruina textual desde la que reconstruye el pasado, las ruinas
presentes del pasado.
Pasado/presente.
Se inicia con un objeto y una ruina textual y aparecen los objetos por
casualidad, como por ejemplo, una postal, la carta de las esmeraldas,
etc... Destacó su fluidez deslizante a la hora de entremezclar pasado y
presente.
Un
Presente-Regalo con mayúsculas, lo que es excesivo y es acompañado de
emociones. El presente-regalo con minúscula es el objeto en sí. A
partir de ahí nos hizo un análisis sobre algunos personajes. En este
caso Julia, Coy... Y nos comparaba el inicio de la obra de Rimbaut,
“El durmiente del valle”, con La carta Esférica. Lo que supone que
además del regalo literario (el paralelismo entre el poema y la
presentación de Coy), este último recita incluso otro regalo
emparentado con Moby Dick de Melville. Y haciendo una cita sobre, Bach
que aparece en la Tabla de Flandes, termina confirmando la comprensión
lúdica dentro de la intertextualidad que encontramos en la obra de
Reverte. Unas novelas como homenaje a un pasado irrecuperable. Una
nostalgia por la creación con intertextualidad consciente y voluntaria.
Las
jornadas en el congreso era largas y bien aprovechadas. Tras la despedida de
Adrián Pérez Melgosa, el vice-presidente del congreso presentó, amable y
elocuentemente como solía, al siguiente ponente.
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En este caso a
José Luis
Correa Santana, doctor en Filología Española por la Universidad de La Laguna
y profesor titular de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Con varios premios literarios en su
haber.
Título
de la ponencia: "Pérez-Reverte y la literatura para jóvenes".
Quedaba
patente que José Luis Correa venía de la didáctica. Desde su
planteamiento de teoría de la comunicación, afirmaba que la literatura
juvenil existía, defendía su existencia o la necesidad de su
existencia. Y la clave estaba, decía, en que se tratase de animar a los
jóvenes a que leyesen pero con textos de calidad. Seducirlos, en una
palabra.
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Era
evidente que los jóvenes vivían una edad crítica. Crisis entendida
como proceso de cambio, de búsqueda. Continuaba el profesor aludiendo
al problema de que alguien se hubiera inventado que la literatura debía
ser seria y no divertida. Además, añadía, había que estudiar
historia de la literatura, lo que alejaba al lector y lo adentraba en un
proceso de crisis. El ponente insistía en que decía existir un
elemento de comunicación autor-lector. En el sistema anterior, solo
estaba presente la figura del autor, el autor-receptor. La
mayor parte de la literatura para jóvenes, comentaba, era de recepción.
Arturo Pérez-Reverte, dijo, cumple en este momento esa figura punto de
referencia, sin necesidad de acudir a la novela del siglo XIX que los jóvenes
han recepcionado voluntariamente y no ha sido impuesta.
Hablaba
de autores como Dumas, Stevenson, Conrad, Pérez-Reverte... Y lo que unía
a todos estos los autores mencionados era precisamente, además de la
aventura, la calidad.
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¿Porqué
tenía tanto éxito Arturo Pérez-Reverte entre los jóvenes
preguntaba? Correa Santana respondía con varios elementos; la
complicidad, el lenguaje claro y directo, las tramas, intrigas,
enigmas, el escenario, los personajes. Hizo también mención a la
mujer y su papel en su obra. Además, decía, el bueno no era tan
bueno, el malo tampoco era tan malo, y en ambos se podían
encontrar esos códigos de conducta.
La ponencia siguió por unos derroteros obligados, El Capitán
Alatriste. La modernidad de Alatriste, expresaba, su sociedad,
estaba en crisis moral muy similar a la nuestra. El “España va
bien” se reflejaba en la saga, y Arturo nos quería decir que no
todo es tan bonito como aparenta. Y la moral de Alatriste, afirma
que no todo es tan malo. |
Curiosamente
ahora que escribo, me doy cuenta que José Luis Correa hizo mención a algo
que llamó poderosamente la atención en el congreso, y es el tema del
narrador en la obra del espadachín. Criticada por Sanz Villanueva y
desmontada la crítica, magníficamente, por Montaner Frutos. Analizando la
figura de un narrador, Iñigo de Balboa, que contaba incluso lo que no podía
conocer.
La ponencia fue muy provechosa y la única dedicada a la literatura para jóvenes.
Terminó refiriéndose de nuevo a la calidad literaria que encerraban los
libros de Arturo Pérez-Reverte.
Después
de media hora de descanso, Rubén Castillo, Profesor de Educación
Secundaria, crítico del Diario La Verdad
y escritor, expuso su ponencia: "Miedo, sudor y prosa:
Territorio Comanche".
Partiendo
de la base de que el estudio no podía hacerlo sobre un análisis
literario, en Territorio Comanche se podían hacer dos lecturas fantásticas
sobre dos realidades; la obra narrativa y la periodística. Hizo una
comparativa verdaderamente interesante del tratamiento de la guerra
entre Reverte y Hemingway, que estuvo en la guerra civil española.
Arturo
Pérez-Reverte aparece en su libro como insensible y no era así,
afirmaba. Pues “ante el horror se sobrevive con la frialdad y la
dureza del corazón”, una manera de resguardarse de la locura con el
disfraz de la objetividad, comentaba que, mientras que Arturo no se
jactaba de su frialdad, Hemingway sí que lo hacía, e incluso llegaba a
ser cínico. Y puso como ejemplo el pasaje de su libro donde tras
levantarse y ver en su casa en el primer piso un muerto decapitado, se
marcha tranquilamente a tomar café. Ortega y Gasset, continuaba, y
Borges también hacían referencias a la guerra, añadiendo que era muy
fácil cantar las glorias desde el sillón. A diferencia de estos últimos,
Pérez-Reverte SI había conocido el horror de las guerras. Tuvo un
instante para recordar la anécdota de Susan Sontag, cuando Arturo se
negó a prestarse a entrevistar a la señora en pleno Sarajevo, cuando
ella se presentó con los actores para rodar unas escenas de una obra.
Arturo siempre fue consecuente.
Prácticamente
terminó su ponencia diciendo que cada libro pedía el tono en que era
abordado. Y que territorio Comanche olía a sudor, miedo y muerte. La
sustancia del libro. “Estuve allí y volví para contarlo”.
La
siguiente y última ponencia del día corrió a cargo Francisco Jiménez
Gracia, Profesor de Filosofía, crítico literario y finalista del
premio “Vargas Llosa” 1997 con la novela Sacristanes y Proxenetas:
"El tiempo y la muerte en La tabla de Flandes".
Sus
obras tienen mucho contenido filosófico. El encanto de la obra, y
opinaba como lector, y no como crítico, radicaba en el color romántico
de sus personajes. Quizás fuera la novela más romántica del autor. Y
quizás, por ese romanticismo, las novelas de Reverte enganchaban como
lo hacían, “porque compensan nuestra vida (los héroes románticos) y
representan todo lo contrario a lo vulgar”.
Otro
de sus encantos, el tipo de narración, la novela policíaca algebraica.
Estaba la novela negra a la que estamos habituados, y después, esta
otra novela que plantea un enigma y un álgebra, un orden en el mundo.
El enigma que parece incomprensible y se resuelve de manera racional, en
una trama extraordinaria.
La
nueva novela policíaca, decía, tenía que jugar con el lector. De
hecho, el asesino siempre está presente. El buen narrador policíaco
tenía que ser “trilero”. Mostrar la verdad y desviar la mirada del
lector. Todo un arte.
Arturo
era consciente de que su novela era una novela policíaca algebraica.
Tenía un primer enigma: El cuadro. Un segundo enigma: la inscripción.
Un tercer enigma: Esa partida que se representa parece que se sale fuera
y se lanza sobre Julia. Si se juega hacia atrás se desvelan los
asesinatos, y hacia delante los vinculados a ella y sus amigos.
A
través de Julia llega a nosotros, lectores, y cerramos el libro y nos
pensamos a nosotros mismos en la misma tesitura. Una partida cósmica,
la que intenta hacer la tabla, en la que nosotros también estamos
implicados. Nos sugiere que también formamos parte de una partida
contra la muerte. “Una perspectiva gnóstica de la filosofía en la
novela. De un Dios perverso. La concatenación de causas y efectos que
nos llevan al hecho”. Seguía Paco Jiménez diciendo que la Tabla de
Flandes brindaba una cobertura amenísima a un tema clásico. Lo que
resultaba verdaderamente original era el enfoque, jugar una partida
contra un adversario cambiante y espantoso, la gran partida contra la
muerte. Y la salida de los románticos estaba en el arte.
“Necesitamos –decía-- de la ficción para no perder la razón.
Y
terminó la primera jornada del congreso con un ameno coloquio entre
los ponentes de la tarde. A. Pérez Melgosa, J. L. Correa, R.
Castillo, F. Giménez. Con la profesional moderación de José Manuel
López de Abiada, donde se trató el tema del postmodernismo en la
obra de Reverte. En estas se realiza una lectura diferente de lo que
ya se conoce. Dijeron textualmente que Arturo Pérez-Reverte nos
facilitaba una puerta para adentrarnos en esa habitación del
pensamiento.
Martes
día 5 de noviembre de 2002
El
martes dio comienzo con la ponencia de Francisco Vicente Gómez de la
Universidad de Murcia. "La pasajera del San Carlos' en el ámbito
de la narrativa breve de Pérez-Reverte".
Con
un desmenuzado análisis sobre este relato breve, el profesor nos
introducía en conceptos como identidad y afectividad en la construcción
de la obra y personajes. En el siglo XX la novela ha venido a
sustituir el deseo de aventura. Nietzsche, continuaba, se adivinaba en
los acontecimientos del siglo XX. No hay pensamiento sin inscripción,
sin huella y sin cuerpo. Según el pensador alemán, “El mundo acaba
por ser una metáfora de la naturaleza”. Novelar dominios terráticos
de la literatura popular con un bagaje cultural importante. En este
caso, Arturo Pérez-Reverte también desenmascara la realidad y ofrece
utopías personales.
Proseguía Gómez aludiendo a Gonzalo Navaja con respecto a
otra de las estrategias del autor: “El regreso a lo real a través
de lo asombroso”. Eso era lo que precisamente sucedía en la
pasajera de San Carlos.
La mañana continuaba interesante de ponencias, en este caso, el
profesor López de Abiada presentó a la única mujer que acudió al
congreso como ponente. Silvia Interdonato.
Ha estudiado lenguas y literatura extranjera moderna en la Universidad
de Messina. Italia. Hizo su tesis doctoral sobre la conversión de la
novela de Arturo Pérez-Reverte El Club Dumas a la película La novena
Puerta. Y el título de su ponencia fue: "El club Dumas:
cine y literatura".
Silvia,
en una clara exposición, con interesante acento italiano pero con
perfecto castellano nos abrió la ponencia afirmando que no siempre
una imagen representa perfectamente a la palabra. Y a la novela en
cuestión se refirió. Resumir en breves palabras toda su ponencia es
harto difícil. En su análisis destacó que lo que otros podrían
definir como crímenes en la obra, no eran tales, sino delitos góticos.
Y que tanto la novela como en la película eran interactivas y
conllevaban la complicidad del lector y público. Al menos esa fue la
conclusión que saqué de parte de su análisis.
Por otro
lado se centró en la figura del narrador en la obra. Haciéndonos
recordar que en la novela existía una voz en off que relataba los
acontecimientos, Balkan. Y que además de leer al narrador podíamos
leer al escritor. En la película esa figura de narrador no existía.
Este era sustituido por el ojo cinematográfico.
Después
nos presentó un minucioso estudio sobre las distintas formas de
adaptaciones cinematográficas. La adaptación pasiva, donde existe
una fidelidad rigurosa a la obra original. La adaptación como
trasposición, donde existe fidelidad a medias, se trataría de una
adaptación activa, autónoma. En tercer lugar la adaptación
interpretativa, como su nombre indica. Y por último, la adaptación
libre. Donde encontramos el clásico “Inspirado en... basado
en...” y en la que apenas reconocemos la obra.
Silvia Interdonato nos afirmaba que “La Novena Puerta” se
situaba entre el segundo y tercer tipo de adaptación, aunque en la
película apareciera que estaba basada en la novela. En realidad no se
trata de una versión integral de la novela. Lógicamente, continuaba,
la película contaba con un tiempo determinado, inferior al requerido
para expresarla en toda su extensión. Y es el director, Roman
Polanski, el que elige personalmente los planos y suprime otros. En
este caso, el que un elimine un personaje tan emblemático como Varo
Borja, y Balkan realice parte de su acción. Para finalizar hizo un
breve resumen de su exposición.
A estas horas, disfrutamos del descanso de la mañana. E
inesperadamente (aunque
ya sabíamos que vendría el martes) Arturo Pérez-Reverte “se coló”
por el aula de Caja Murcia para gozo de todos, visiblemente tímido
ante un congreso de tal magnitud dedicado a su persona y amable como
suele. Tras ser entrevistado por distintos periodistas, acudimos a tomar un café
a una terraza de la Gran Vía, donde buscábamos coincidir con su gran
amigo, y presidente del Congreso, José Belmonte Serrano. Allí se
trataron temas muy interesantes en petit comité, la nueva entrega, el
asunto Polo, Los Tigres del Norte, los valientes chicos de la
aduanera, el congreso, etc...Después de café
y conversación, regresamos al congreso, donde Arturo, sentado
en las filas traseras, prestó atención a las siguientes ponencias
hasta que por razones personales tuvo que partir para Cartagena.
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La
ponencia de José M. Pozuelo Yvancos. Profesor, escritor y
ensayista, además de crítico literario se titulaba: “Las
guerras perdidas de Teresa Mendoza, Reina del Sur”.
Siendo
esta una de sus novelas más recientes, La Reina del Sur ha
sido la novela que más atención ha deparado en este
congreso. Y uno de los temas quizás más tratados. Pozuelo
Yvancos nos desmenuzó un pormenorizado estudio sobre el libro
y su protagonista partiendo de la amenaza y focalización
interna de la novela. Una historia de una fidelidad
incompartida, de traiciones.
Teresa Mendoza, decía, vivió un ascenso en la vida externa,
pero un descenso en la vida interna. Remarcó la soledad del
personaje. “Me estoy quedando sola... Qué extraño que
digas eso, creí que estuviste siempre sola.”
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Teresa Mendoza representa a la heroína cansada. No a una leyenda.
Para su análisis recurrió a ”la verosimilitud y necesidad”
aristotélicas, al criterio aristotélico de la “necesidad”. Lo
que nos permite “creernos” la novela. Teresa es una heroína que
ha convertido su éxito en su destino. En la novela son muy
importantes, apuntaba el crítico literario, la administración de los
silencios. La fuerza de los hechos y las consecuencias psicológicas.
“Era posible instalarse en la soledad como una ciudad
desconocida”. Después pasó a hablar del kairos, el tiempo de la
oportunidad. “Había descubierto que todas las novelas el mundo
hablaban de ella.”. Destacó el secreto de Teresa Mendoza, su enigma
que no es desvelado hasta el final. Y del autor, su habilidad para
narrar como nadie. Una ponencia intensa y muy aplaudida incluso por el
propio Reverte, donde el profesor nos dejó claro que Arturo había
concebido a uno de los mejores personajes femeninos después de Madame
Bovary.
Juan
Francisco Cerón. Profesor de Historia del Arte en la Universidad de
Murcia. "El cine según Pérez-Reverte".
Juan Francisco Cerón comenzó
haciendo un recordatorio de las distintas películas basadas en libros
de Reverte. Y destacó en su ponencia que hoy por hoy la censura seguía
existiendo, poniendo como ejemplo la alusión a TVE y compañeros que
desaparecieron cuando Territorio Comanche se hizo película. El
lenguaje del cine, explicaba, aparecía en todos sus libros excepto en
la Tabla de Flandes. Y pasaba a detallar ejemplos de descripción
cinematográfica en partes de sus distintas obras. Cerón calificó a Arturo como un lector que escribe,
un novelista por encima de escritor. Arturo Pérez-Reverte contaba las
historias al público moderno tal y como se contaron siempre. Seguía
los cánones. Para qué inventar lo que ya estaba inventado. Y acabó
haciendo referencia a su columna donde rendía homenaje a “Los lunes
al sol”.
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Última
ponencia de la mañana, José Luis
Ferris. Filólogo y
escritor.: "Mecanismos de creación, mecanismos de
seducción: La Reina del Sur".
Todos los libros del mundo hablaban de quien los escribe, pero
especialmente hablaban de los que los leían. José Luis
Ferris nos vino a decir lo mismo que ya reconocemos de los
labios de Reverte, así cómo de la misma Teresa Mendosa.
Otros autores coincidieron en esta afirmación. En este caso
concreto, de nuevo, la ponencia se centraba en un aspecto de
la última creación del autor.
Los
recuerdos y su recuperación. Con el paso del tiempo, nos decía
el escritor, los recuerdos se diluyen y retornan con imaginación.
También nos señaló que había recuerdos muertos. Durante el
proceso de la escritura el novelista cree que es sumamente
original en la historia. El autor hace uso de la memoria íntima
y de su propia experiencia para escribir. A fin de cuentas,
afirmaba José Luis Ferris, la novela era una desnuda confesión
personal del autor.
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A pesar de tener perfectamente estructurado el esquema, y supongo
que el análisis era tratado bajo su mismo prisma de escritor, Ferris
decía que surgía al escribir un yacimiento de recuerdos que afectan
increíblemente a la novela. Añadía que escribimos y leemos para
descubrir lo más oculto de nosotros mismos en ello. Y que todos los
libros hablaban de lo que los escribían, pero muy especialmente de
nosotros mismos. Todos nos intentamos ver en la novela, en algún
personaje.
Reverte era un escritor de razón. Destacando concretamente en La
Reina del Sur la preparación documental. Añadía que existía un
paralelismo entre la vida de Arturo Pérez-Reverte y La Reina del sur.
El autor veía el mundo a través de una mujer, eso sucedía hasta la
página 197. Después, Ferris afirmaba, es ella la que ve el mundo a
través de Arturo. Destacó los libros contenidos o citados en este
libro, para decirnos que iban más allá del guiño a los libros que
le gustaban. Un ejemplo era que identificaba la venganza del Conde de
Montecristo con la de Teresa.
El escritor definió de “reacción revertiana” el momento en
que Teresa se entera del suicidio de su amiga Patricia. Ya que “se
va dos días en barco y no va al entierro”. (páginas 434-5).
De hecho, explicaba, son frases similares a las utilizadas unos
meses atrás en una entrevista. Y terminó su intervención cómo abrí
el resumen. “Todos los libros del mundo hablan de quien los
escriben, pero todos los libros del mundo hablan de nosotros.”.
La mañana
terminó con un interesantísimo debate en el que como público también
y como siempre pudimos participar con preguntas o comentarios sobre
sus ponencias. En este participaron, amén del moderador José Manuel
López de Abiada, todos los que pasaron esa mañana por el estrado del
aula de Caja Murcia.
Por
la tarde se proyectó la película Cachito, de Enrique Urbizu y hubo
un coloquio de la película y la ponencia de José Pablo Guerrero de
la Escuela de Cinematografía de Madrid.
Miercoles
6 de noviembre de 2002
Amanece un nuevo día en Murcia y este se presenta interesante por las
ponencias, y por los invitados de la tarde. Uno de los días quizás,
salvando la inauguración y cierre, de los más concurridos. Es más,
la tarde se bordó con un precioso lleno de aula. Y a fe que pasamos
buen día y buena tarde.
La
primera ponencia de la mañana corrió a cargo de Pedro Guerrero
profesor de la Universidad de Murcia y escritor con el siguiente tema:
"La Reina del Sur: el lenguaje de una aventura".
De
nuevo el tema de La Reina del Sur. El profesor empieza hablando de
esos personajes solitarios que luchan por sobrevivir. Esa épica creíble,
la heroína creíble. Así es Teresa. La novela nació en el bar
Andalucía en Cádiz, allá en 1996. Guerrero hizo un recorrido por el
origen de la novela en palabras de Lobato en junio 2002, como surgió.
Después se centró en la “narrativa revertiana” y la importancia
de la mujer en su obra. “Cada mujer tiene una historia escondida”.
La Reina del Sur era, afirmaba, una novela sin prejuicios. Y entró a
analizar las Teresas de Teresa, los distintos personajes dentro de uno
mismo. La comparó con el anti-mito de Narciso. “Verse y no
reconocerse”. Y esa facultad de poder entrar en ella y salirse de si
misma.
Había en la novela frases claves para entender a la protagonista,
“donde su madre, que no la besó nunca...”. Una mujer elegida para
la venganza. "Un soldado perdido en una guerra hecha por
hombres". Hizo referencia a los narcorridos y corridos y su filosofía. Y de cómo
La Reina del Sur nace de un corrido hasta acabar en un relato de altísima
calidad. Acabando con un recorrido de la literatura entre los siglos
XVIII a nuestros días, citas de una literatura a la que Arturo hace
homenaje y calificando a La Reina del Sur, como una de las mejores
novelas de los últimos sesenta años.
La
siguiente ponencia corrió a cargo de Alfredo Rodríguez
López-Vázquez de la Universidad de A Coruña. El profesor es
presidente y catedrático del departamento de didácticas especiales.
(Teatro). Título de su ponencia: "Aproximación al universo de
la literatura a través del El Club Dumas. Apuntes didácticos".
Alfredo Rodríguez es un hombre muy vinculado al teatro. En su
ponencia hizo desde su punto de vista un nuevo análisis sobre la obra
reciente del autor. Era de la opinión de que Reverte revestía su
obra de un importante lenguaje poético. Trató como muchos, la
narrativa de Reverte en esta obra y la especial fuerza de trama y
personajes. Pero lo que me llamó la atención, fue quizás la
comparación que hizo de la obra con un embarazo. El profesor comenzó
a hacer un análisis comparativo del inicio del relato, con la situación
de un feto en la placenta, cuyo hilo de la trama sería el cordón
umbilical que alimenta la vida de la obra. Talvez en mi modesta opinión,
algo que me chocó. Acaba una planteándose si realmente el autor al
escribir se detiene y desmenuza así la obra hasta llegar a ese tipo
de conclusiones.
 |
Amando López
Valero. Profesor de Didáctica de la literatura de la
Universidad de Murcia. Título de la ponencia: "Aproximación
al universo de la literatura a través de El club Dumas. Apuntes
didácticos".
Interesante
ponencia donde el profesor López comenzaba comentándonos que
la carencia de lectura que afecta a la sociedad debía ser
subsanada. De hecho afirmaba que se dejaba de ser lector al
dejar de leer. La lectura como hábito. Y que había que buscar
maneras para aumentar los índices de lectura. En El Club Dumas, Arturo Pérez-Reverte hace alusiones a
grandes clásicos lo que fomenta de alguna manera el hecho de
leer. Y Pasó a detallarnos toda la bibliografía presente en el
libro.
|
Lanzó
una pregunta al aire sobre porqué las nuevas tecnologías están
presentes en nuestras vidas y la lectura no. Había que hacer algo
para enseñar lo que era lectura. Porque cuando se empezaba a leer,
decía, y todos podemos comprobarlo, no se podía dejar. Para ello era
necesaria una buena educación literaria, facilitar la disposición de
los libros entre otras medidas.
La
intertextualidad siempre estaba presente en los libros de
Reverte. Eso nos demostraba hasta qué punto eran importantes
los libros para él, y hasta qué punto nos lo quiere transmitir. De
hecho, todas las personas podían acceder a la lectura desde su propio
intertexto. La obra de Arturo, continuaba, nos aportaba un largo
material que nos abría puertas para acercarnos a la literatura.
Dentro de la misma trama existían relaciones con otros libros que nos
permitirían iniciar la lectura del siguiente libro mencionado.
La Reina del Sur y El Club Dumas son obras dedicadas
a la animación de la lectura. No como sermón, sino como hecho de los
personajes. En resumen una ponencia interesante que analizaba el
contexto de la lectura presente en su obra, y la importancia de buscar
las maneras de devolver las ganas de leer con una buena educación,
poniendo como ejemplo al maestro.
Antonio Mendoza Fillola. Catedrático de Didáctica de la
lengua y la literatura en la Universidad de Barcelona. Doctor
en filología hispánica. Autor de numerosos estudios sobre
didáctica. Título de la ponencia: "Las lanzas: pretexto
narrativo".
Esta fue una
de las ponencias más interesantes de la semana quizás. Por
el tema, por el ponente, hombre amabilísimo y simpático,
aportando un análisis profundo, y bien elaborado. El
profesor acudía con un tema no tratado, una de las obras
menos comentadas (y sin embargo tan característica de
Reverte) y un juego de diapositivas que acompañaban gráficamente
la ponencia. |

|
López
de Abiada al presentar al ponente nos recomendó que comprásemos un
libro suyo. Un libro que no debíamos dejar de leer titulado “Tu,
lector”.
Curiosamente,
nos contaba el profesor, existe una coincidencia intencionada del título de su
obra con la de Sánchez Mazas. La fiel infantería. Las lanzas no es más
que un pretexto narrativo. La obra pictórica de Velásquez se
convierte en una obra literaria. Este relato, decía, es una pequeña
joya.
La
narración histórica del hecho nos ofrecía una progresión de
indicios, alusivos y dados. Las lanzas à
la rendición de Breda à
Hipertexto para desarrollar à
y la integración de datos. Las lanzas à
indicio histórico y La rendición de Breda à
indicio pictórico y narrativo.
El
narratario, a quien el narrador se dirige, en quien busca la
complicidad es precisamente en el lector, en nosotros.
Mendoza
Fillola hizo un desglose y lectura de trozos de la obra que nos hizo
revivir el cuadro de manera fascinante. Quien haya leído la obra sabe
perfectamente hasta qué punto nos sentimos integrados en el cuadro, cómplice
del soldado, y enganchados en una historia original por su
perspectiva.
Por
otro lado el profesor destacaba positivamente la capacidad del
narrador para contar lo que ni siquiera conocía, atreviéndose
incluso a relatar cosas que por esa fecha aún no habían sucedido.
Característico de algunos narradores de alguna que otra obra de
Reverte. (Algo que más adelante el profesor Montaner Frutos argumentó
con sobradas razones y argumentos contra las críticas vertidas por
santos Villanueva.). Nos leyó pasajes en los que se demostraba la
complicidad del narrador con el lector, hasta el punto de creerlo
alguien cercano y amigo. (Yo soy el de la tercera lanza por la
izquierda... acudimos al cuadro y naturalmente ni se ve.)
Realmente
hizo un gran homenaje a este relato magnífico de Arturo Pérez-Reverte.
Estudiado y presentado minuciosamente a un público que lo escuchaba
con sumo interés.
En que ante todo demostró que Arturo una vez más daba su visión de
las guerras. A fin de cuentas todas las guerras eran siempre las
mismas y siempre morían los mismos.
Después de las ponencias, disfrutamos de la magnífica mesa-coloquio
en las que intervinieron todos y cada uno de los ponentes de la
mañana. Donde se desmenuzaron detalles del lenguaje de la aventura,
La Reina del Sur y la visión de los expertos sobre la obra, el
universo de El Club Dumas como tesoro narrativo-cultural, y en
especial a la mirada tan seductora y presentación amable,
interesante, culta y divertida del profesor Mendoza con su ponencia
sobre Las Lanzas,
quizás de las más interesantes de la mañana. Buen sabor de boca
para despedirnos hasta la tarde que sería en verdad especial. Una
cita de las más concurridas cuyos protagonistas fueron Pedro Olea y
Arturo Pérez-Reverte.

Uno
de los momentos más esperados del congreso fue la tarde del miércoles,
en el que pudimos asistir primero a una interesante conversación
entre José Belmonte, encargado de presentar al que compartiría mesa
no sólo con él, sino con el mismísimo Arturo Pérez-Reverte al
finalizar la proyección de la película “El Maestro de Esgrima”.
Hablo de Pedro Olea. Director de cine. Película con la que consiguió
un magnífico Goya por el mejor guión adaptado. Un premio que recogió
el mismísimo Pérez-Reverte por haber realizado parte de las labores
de guionista al haber abandonado el guionista original. Una película
que también fue finalista en los Oscars de aquel año. Hoy por hoy,
El Maestro de Esgrima es una película admirada, como lo es el libro,
en el mundo de la esgrima. Así nos lo relató Olea como anécdota, al
hacer referencia a un selecto club de esgrima en Nueva-York donde
libro y película son objeto de culto.
Antes
de la proyección fue Pepe Belmonte el que conversión con el
director, breve charla que dio paso a la película que incluso vio el
maestro. Después de esta subieron al estrado Pedro y Arturo y comenzó
una distendida, agradable, divertida y llena de anécdota conversación
en la que pudimos participar siempre que queríamos. El aula estaba a
rebosar. El ambiente era extremadamente relajado y cómplice, lo que
permitió que la charla fluyese de manera natural y cargada de guiños
y risas.
Se
conocieron los entresijos de su puesta en escena. Ante el dilema de la
elección de la protagonista, Olea se decidió al final por Asumpta
precisamente porque tenía cara de mala. A pesar de que tuvo serios
problemas con ella en el rodaje, dado que ella no quería “hacer de
mala”, pretendiendo suavizar el personaje. De hecho pedro nos dijo
que la verdadera esgrima no se dio entre el maestro y Adela, sino
entre el director y la protagonista. También destacaron que Asumpta y
Homero no se llevaban nada bien en el rodaje. Fricción que de alguna
manera favorecía el ambiente de grabación de las escenas. Pero era
tal la pasión que ella ponía en las escenas de lucha que casi toca
en dos ocasiones al maestro de esgrima en la cara, “casi le salta un
ojos”.. “Putana...” decía Honero... con su consecuente enfado,
que protestaba porque ella parecía no saber que aquello era una película.
De hecho algunas partes tuvo que rescribirlas Arturo con el fin de que
salieran mejor, ya que los roces entre ambos entorpecían el sentido
de la película.
Arturo
nos comentaba que esa fue la mejor película de Asumpta Serna. De
hecho se preparó en Estados Unidos, donde se preparan los mejores
esgrimistas. Fue alumna aplicada y la escena final es una de la que más
satisfechos se sentían pues debía rodarse sin dobles, sin mentira, y
el resultado fue perfecto. Afirmaron que esa escena representa el
mejor duelo de esgrimistas después de Scaramouche.
Como
también confesaba que esa era la película de la que se sentía más
satisfecho. A pesar de que había partes que no coincidían con el
libro. Una de las escenas que más gustaron a Arturo, y que él mismo
escribió, fue la conversación entre Adela y Don Jaime en su casa:
“¿Usted
amó alguna vez?...”Varias”, “no, si alguna vez AMÓ”.
Ambos
destilaban amistad y complicidad. De hecho trabajaron juntos en el
proyecto. Pedro aceptaba sus sugerencias. Pedro respetó el clima que
Arturo pedía para El Maestro de Esgrima. Este nos contó que el
abuelo de Arturo era maestro de armas en Cartagena y que el autor
deseaba mantener su espíritu, ese ambiente, el que el inspiró a
escribir la novela.
Pedro
Olea nos contó que un buen día descubrió (como suele) una novela
desconocida casi y la guardó hasta que pudo financiarla. Esta fue El
Maestro de Esgrima. Una película muy cara para su época. Y a la que
le faltaban extras para rodar exteriores, pero la economía no permitía
mucho. No obstante es la película que más disfrutó Arturo. Iba cada
vez que podía al rodaje, ayudaba en el guión y quedó satisfecho del
resultado. Ninguna de las otras películas basadas en sus novelas le
ha gustado. Pero asumía que si vendía sus derechos tenía que asumir
lo sucedido. Por eso ahora que podía, blindaba sus contratos con una
cláusula que exigía el visto bueno final del guión y actores por
parte del autor. Pedro Olea bromeaba que con lo caros que se habían
puesto los derechos de autor era casi imposible aspirar a poder hacer
otra.
Con
referencia a otros actores, nos hizo reír con la cariñosa apreciación
que hico de Miguel Rellán al estrecharle la mano cuando se
conocieron. “Es la primera vez que le doy la mano a un personaje mío”.
La
parte más crítica se la llevó el hecho de que en España no
abundaran los buenos segundos actores. Y habló del efecto “Silke”.
Una generación de actores guapos, que aparecen en televisión o cine
una vez y ya se creen actores, y no saben hablar.
En
resumen, una tertulia distendida, amena y divertida en la que ambos se
mostraron abiertos y cercanos. Y donde pudimos participar con absoluta
libertad. Tras el debate, lo normal esos días, una fila de personas
buscando a Arturo Pérez-Reverte para que le firmasen sus libros, y
como siempre también, con su característica simpatía y amabilidad
accedía a firmarlos.
Jueves
7 de noviembre de 2002
|
El congreso continuaba su curso, por dentro y
por fuera. Es cierto que todos los ponentes (y el mismo Arturo
Pérez-Reverte) coincidían en el impresionante buen ambiente
que se respiraba y que no se limitaba solo y exclusivamente al del
aula. De ello como testigo puedo dar fe, máxime cuando tuve la
tremenda suerte de poder acompañarles allá donde iban. Y lo que
durante el día eran serias ponencias sobre un tema tan investigado e
importante no sólo en nuestro país, sino en gran parte del mundo
occidental, durante almuerzos, cenas y copas reinaba el mejor ambiente
de amistad y simpatía del que han quedado lazos y recuerdos
imborrables y un nuevo "Club Dumas". Gracias Agustín Prado
(Universidad de Lima). |
 |
A diferencia de los tres primeros días, el congreso terminaría de
celebrarse en el Paraninfo de la Facultad de Letras, en la Universidad
de Murcia. Este día amaneció soleado, como todos, y el salón
aparecía algo desalojado a primeras horas de la mañana. El cansancio
hacía mella también en los que tratábamos de aprovechar cada
instante del congreso y ambiente anexo. Pero merecía la pena el
esfuerzo. Todos estaban visiblemente encantados de darse cita en tal
evento. Algunos muy buenos amigos de Arturo, otros, que lo conocieron
en esa misma semana. Sigo diciendo que es increíble el espíritu que
se ha vivido esos días, y hasta qué punto la obra de Reverte marca
tendencia y es materia de estudio. Todo ello sin mencionar la
devoción que despierta en sus amigos, devoción recíproca, porque si algo
valora nuestro escritor es al buen amigo, al de verdad. Arturo es un
hombre que demuestra ser siempre íntegro, consecuente, valiente, honorable y
fiel amigo. Un hombre de códigos, de memoria poderosa. Sabiendo
siempre enfrentar un duelo, de manera limpia, de frente. La verdad es que me siento honrada de haber
tenido la oportunidad de conocerlos a todos, y de volver a coincidir
con el maestro en esta ocasión de manera tan especial.
Anthony
Percival (Universidad de Toronto, Canadá) Director de la revista
“Scripta Mediterránea”: "Tradición y talento individual en
La carta esférica".
Primera
ponencia centrada en la Carta Esférica. El profesor Percival inició
su ponencia haciendo referencia a la importancia de lectores e intérpretes
en la Carta Esférica. Desde hace decenios, decía, se tenía ya en
cuenta de manera muy importante a los lectores. Arturo Pérez-Reverte
no era ninguna excepción. De hecho para reafirmarse citó
textualmente al autor con esta frase: “Yo soy ante todo un lector
cuya verdadera patria son los libros que ha leído.
Esto, continuaba, se veía claramente en la Carta Esférica, en
su literatura náutica. Pasó a detallar las numerosas referencias en
el libro a Conrad, O’Brian, Homero...
En
Nestor Perona, además del guiño al profesor de la Universidad de
Murcia, encontramos un narrador culto. Anthony Percival destacaba que
Arturo ofrecía historias contadas como siempre se contaron. Y sabía
muy bien rodearse de personajes carismáticos, con personalidad y códigos.
Tánger Soto era una persona resoluta y fuerte. Y en ella podíamos
encontrar frases que bien podían ser del mismo autor. “Si buscas
bien, todo lo puedes encontrar en los libros”. La verdad es que el
profesor destacaba la impotente y documentada novela en la que además
de una trama atractiva que enganchaba, volvíamos a ver la presencia
del enigma. Pero sobre todo, en la novela observábamos la tremenda
presencia de los libros, y del deseo del autor por enganchar al lector
en la lectura.
Entre sus personajes podíamos encontrar al lector escéptico
(el piloto), Al ávido lector selectivo (Coy) “Sólo leo libros
sobre el mar”, y al lector que cree fervientemente en los libros, Tánger
Soto.
Percival nos quiso recalcar la importancia que tiene el lector
en la obra de Reverte y el amor por los libros, en este caso concreto,
en La carta Esférica.
 |
Juan
Eslava Galán, reconocido escritor, se doctoró en Filosofía
y Letras. Ha publicado más de cincuenta libros, incluidos numerosos
ensayos, autor de En busca del Unicornio Premio planeta 1987 habló
sobre su ponencia: "Sevilla, escenario de La piel del
tambor". |
Juan
Eslava Galán, a quien me honra tener por amigo, es de las personas
que transmiten serenidad, cariño y conocimiento nada más verlo. Hombre
sencillo con un prolífico bagaje profesional que lo avala cómo uno
de nuestros más importantes escritores no sólo en España, sino
fuera de nuestras fronteras. Conocido
también en el mundo literario como Nicholas Wilcox, un misterio que
se reveló al público no hace mucho a través de una columna de su
muy amigo Arturo Pérez-Reverte. Acudió a su cita puntual no para
hablar de su obra, sino para sumarse a este congreso y hablar de un
tema muy concreto y conocido. La piel del Tambor.
Se
justificó a si mismo y a Arturo con aquello de que escribían novela
para hacer justicia, esa justicia que la vida misma no hace. De hecho
el mismo Reverte no es la primera vez que comenta sobre de los “ajustes
de cuentas” en su novela.
El
autor sitúa la Piel del Tambor conscientemente en Sevilla. Decía
Eslava que esta era una ciudad que atraía a Reverte y que conocía
bien. Tanto se prepara cuando va a escribir que contó la anécdota de
cuando El País le pidió que escribiese un artículo sobre Semana
Santa. Para ello le pidió a Juan de Cózar que le presentase a “un
capillita”.
Para escribir La piel del Tambor, Arturo estuvo viviendo
en Sevilla, recorriendo sus entresijos, conociendo palmo a palmo sus
calles y barrios, como si no, mencionar la cantidad exacta de bares
que existían en un tramo concreto de una calle. Valoró, como
valoraron los sevillanos, haber sido capaz de captar el espíritu de
una ciudad indomable, personalísima, y cerrada. Sevilla es una ciudad
tópica. Y Arturo Pérez-Reverte supo recoger lo tópico de esta.
En
este punto me estoy acordando que Sans Villanueva criticaba que no había
quien se creyera a los investigadores, que era un tópico. Juan Eslava
Galán afirmó que a poco que se pasee por Sevilla esos tópicos era
muy sencillos encontrar, que eran personajes que existían hoy en día.
Sevilla era una ciudad distinta, continuaba, de hecho, y haciendo
alusión a la provincia de Cádiz también, existía en ambas una
ausencia de clases con delimitación geográfica, todas estaban fusionadas en el mismo entorno. El
rico vivía al lado del pobre. Encontrábamos palacios por doquier
inmersos en la geografía de la ciudad sin diferenciar barrios.
Y
desde el más pobre al más rico, todos poseían en Sevilla esa manera
especial de ser, de encarar la vida, aprovechar la ciudad y sus tópicos,
y estar por encima de consideraciones “sociales”. Y como ejemplo
ponía al típico guarda-coche que casi perdonavidas, decía al ver
que no tenías suelto para pagar el aparcamiento, “Si no tiene
suelto, no se preocupe”, con talante auténtico, disculpador, de
estar por encima.
Arturo
Pérez-Reverte supo captar esa sociedad sevillana, su manera de ser
y respirar sin caer en los verdaderos tópicos. Sevilla era
consciente, decía, que tenía y utilizaba sus tópicos para su
propios beneficios. Sevilla es así. Tópicos reales que se dan en la
ciudad.
Interesante
ponencia que prácticamente terminó haciendo alusión a la novela
como metáfora de la vida en la que el escritor va escogiendo
distintas alternativas hasta donde permite la voluntad, el sentido
intelectual de esta y la necesidad de hacer justicia.
 |
Rafael
de Cózar, escritor y poeta. Universidad de Sevilla: “Los héroes
y sus atributos en la narrativa de A. Pérez-Reverte” |
Comenzaba
Fito, así conocido en su entorno y así llamado en numerosas
ocasiones por sus amigos, que independientemente del cromosoma, lo héroes
de Reverte los tienen bien puestos. Personajes que navegan en un mundo
en que la muerte está siempre presente. Estos héroes tienen una ética
personal y un tremendo sentido del honor. Mantienen códigos de
supervivencia.
Haciendo
un recorrido por los héroes griegos, el de Arturo es más humano, y
lo heroico está más en su actuación que en la persona.
“Polvo,
sudor y hierro”, es padre y esposo, trabajador, es un ser mucho más
humanizado. Nos habló de Don Quijote de la Mancha como primer héroe.
Un
héroe español, con las características del anti-héroe. Menciona a
los soldados de la Sombra del Águila, al Don Juan de pacotilla que
somos todos hasta que “nos para los pies una mujer” de la que uno
se enamora. Interesante correlación que explica al mismo Capitán
Alatriste. El héroe en la obra de Reverte es mucho más creíble. Se
ha producido un proceso hacia la verosimilitud. Unos héroes con sus
naturales facetas anti-heróicas. Unos personajes que se mueven en un
contexto vital y humano. Y la capacidad que estos tienen de aprender
desde la infancia por si mismo.
Tras
esta explicación de la visión del héroe en la obra del autor en
cuestión, pasó a hablar de las mujeres, Tánger Soto, Teresa
Mendoza, Adela de Otero, mujeres determinadas y determinantes. En el
caso de Teresa que fue en el que más se detuvo, destacó parte de su
heroicidad en su manera de solventar sus problemas, en que no huía
realmente, en el sentido cobarde del término, su huída era hacia
delante hasta volver.
Andrés
Amorós Catedrático
y Profesor de la Universidad Complutense de Madrid y escritor. Título
de su ponencia: “Para empezar: El Húsar”
Comenzó
explicándonos que conoció al autor a través de su hijo. Se dijo que
si le gustaba a su hijo, él tenía que probarlo. Y así fue que
descubrió y comenzó a leer a Arturo. Para explicar lo que sintió,
citó a Moratín, en “El Sí de las Niñas: “Eso me toca el corazón”.
Del autor con respecto a su primera obra, El Húsar, nos dice que
narra, tiene altas ideas y sentimientos, y en la obra se ve a una
persona que es independiente, que dice y escribe sin halagar, que es
amigo. Fiel a sí mismo. Todo Arturo Pérez-Reverte está ya en esa
obra, su primera, en sus inicios. Nos
plantea una nueva moral en medio de la guerra. La guerra, continuaba,
es una metáfora de la vida. Guerra de los libros, guerra de la
realidad, etc... “barro, sangre y mierda”. |

|
En
la obra de Arturo, El Húsar, comentaba el profesor Amorós, había
una nostalgia del auténtico heroísmo, el ser humano que se busca en
la aventura, la camaradería. Además, sus personajes estaban cargados
de una viril ternura, de vitalismo, de la búsqueda de la libertad. En
el fondo subyace una especie de romanticismo trágico.
Cómo
sucede en La Reina del Sur, en Un Asunto de Honor, se observa a “la
mujer como única patria”. En el húsar conocemos los anhelos de
ambos, y es a ella a quien cuenta sus vivencias.
Arturo
Pérez-Reverte, continuaba, tiene una concepción clásica de lo
narrativo. Planteando un esquema de nudo y desenlace que va in
creccendo. Hizo también un pequeño paralelismo entre el
impresionismo y su manera de describir. Esa especial atención de
Arturo por los mínimos detalles, por cómo evoca en esta obra la
batalla a diferencia de autores como Stendhal, o la misma carga de
caballería de Vargas Llosa en La Guerra del Fin del Mundo. En el Húsar
podemos reconocer al autor, es una novela e aprendizaje, profunda y
cercana.
Presentación
del libro de bibliofilia "El Puente de la Espada"

Intervienen:
Luis Alberto de Cuenca (autor), Ángel Pina Ruiz (editor), Arturo
Pérez-Reverte (prologista del libro). Modera: Fernando de la Cierva
(Consejero de Educación y Cultura de la Comunidad Autónoma de Murcia.)
Esa misma mañana, antes de dar comienzo el congreso, José Belmonte
puso en mis manos el hermosísimo libro especialmente pensado para
coleccionistas, en el que pude leer tanto el prólogo que Arturo
Pérez-Reverte leyó en voz alta ante el numerosísimo público y
medios de comunicación congregado, como algunos de los catorce poemas
del autor. Cuando leí el prólogo, tuve la sensación de leer pura
poesía en prosa. Las ilustraciones de Úrculo venían a completar esa
verdadera obra de arte. Un libro maravillosamente encuadernado, cuyo
tamaño podía fácilmente alcanzar casi los cincuenta cm por treinta
y cinco. La edición consta de los siguientes ejemplares:
numerados del 1 al 6, para el Depósito Legal; doscientos noventa y
cinco a la venta numerados del 1 al 295; doce para colaboradores, de
la A a la L; quince pruebas de autor, numeradas del 1 al 15, y setenta
ejemplares en números romanos, del I al LXX. Las seis serigrafías
originales han sido numeradas por el editor y firmadas a mano con
lápiz por Eduardo Úrculo.
Un hermoso libro de
poemas inéditos de Luís Alberto de Cuenca editado en Murcia por AHORA,
Ediciones de Bibliofilia y del que si están interesados, pueden
encontrar información en la Web
http://www.editorialahora.com.
Lógicamente el precio del ejemplar no está al alcance de cualquier
bolsillo, Pepe Belmonte me comentaba que el precio estaba por los
novecientos euros. Aunque no precisaron si sacarían una edición de
bolsillo más asequible. Pero en privado si que me comentaron tener
idea de ello. Como comenté, Arturo Pérez-Reverte leyó el poético
prólogo, a pesar de reconocer el autor no estar dotado para la
poesía. También dedicó elogios a su amigo Luis Alberto de Cuenca,
de quien dijo ser amigo antes de que entrase en política. Pero que se
podía ser amigo de un político como él con absoluta dignidad. Luis
Alberto de Cuenca por su parte, y hablando de su poesía, dijo que se
consideraba un poeta lírico, pero que aspiraba a convertirse en un
poeta épico, donde se encuentra la poesía con mayúsculas.
Después de la presentación asistimos a un interesantísimo
coloquio en que se trató el tema de la novela. Porqué escribimos o
leemos.
Coloquio - Mesa redonda: La novela: historia de una aventura.
Intervienen, Arturo Pérez-Reverte, Juan Eslava Galán y Juan Marsé.
Modera Luis Alberto de Cuenca.

La verdad es que fue todo un lujo asistir a dicha mesa redonda, donde
tan insignes plumas debatían sobre los libros, la aventura, los
lectores, las razones que los llevaban a escribir, sus anécdotas y
guiños, en definitiva, una charla amistosa entre cuatro grandes de la
literatura. Juan Eslava Galán decía que escribían para hacer
justicia. De Reverte dijo haber sabido asumir la literatura del siglo
XIX. Juan Marsé destacó la recuperación de la infancia, la
nostalgia de la aventura. También hablaron del hombre o mujer que
muere solo en territorio hostil. Luis Alberto de Cuenca nos recordó
que Henry James dijo que como Stevenson pudo escribir semejantes
tonterías a lo que este le respondió, que si nunca había soñado
con tesoros y piratas, es que nunca había sido niño. Juan Marsé
dijo de la obra de Reverte que era magistral, que había conseguido
que desapareciera la nostalgia de aventura gracias a sus obras. Hubo
algo que me llamó particularmente la atención al día siguiente, y
era el titular del periódico El Faro. Una frase absolutamente sacada
fuera de contexto, la que dijera Arturo Pérez-Reverte, "Detesto
a Cela con toda mi alma". Una frase que se encuadraba en un
contexto alejado de cualquier forma de odio. Quise entender y así lo
entendimos todos que Reverte hizo esa afirmación dando a entender que
después de La Familia de Pascual Duarte y La Colmena, Cela dejaba de
contar historia y este precisamente no era el tipo de novela que le
agradaban porque desvirtuaban el sentido para lo que es creada una
obra. También dejó claro su desprecio por los que denostaban a Juan
Marsé hace años. Y que ahora se montaban en el carro de calificarlo
como imprescindible. Un Marsé que era un modelo a seguir por haber
contado historias cuando sólo tenían importancia las obras sin
contenido y con mucho formalismo.
Una magnífica oda a los libros de aventura, a los clásicos de
siempre, y al hecho de contar y saber contar historias. Fue
verdaderamente un lujo poder asistir a dicha mesa de debate, toda ella
cargada de simpatía, entrega ,amor por la literatura y entrega hacia
los lectores.
Después de
un agradable almuerzo nos dimos cita de nuevo en el Paraninfo de la
Universidad de Murcia a las cinco de la tarde para asistir a las cinco
últimas ponencias del día.
Agustín Prado (Universidad de San Marcos, Lima): "Crímenes y
misterios en El Club Dumas: el folletín de aventuras y la novela
policíaca
Agustín nos presentó una ponencia seria y muy
completa sobre la teoría de la novela policíaca. La que surge en el
siglo XIX con Edgar Allan Poe, Holmes, etc... hasta llegar al siglo XX
con la novela negra. Una muy elaborada exposición sobre las
diferencias entre ambas y como estas se encuentran, en la novela de
Arturo Pérez-Reverte, El Club Dumas”. Literatura hecha de
literatura. Prado dejó patente que Edgar Allan Poe, como la mayoría
de sus compatriotas, se dedica al cultivo de este género, el cuento,
y crea sin saberlo los cimientos de la novela policíaca moderna Poe
creará un personaje inolvidable, C. Auguste Dupin prototipo del
detective analítico y frío. La novela policíaca se caracterizará
por establecerse en un recinto cerrado, contener un problema a
resolver y tener como protagonista a un investigador o detective analítico.
La novela negra, tiene muchos elementos de la novela policíaca
tradicional, pero introduce el factor de la violencia. Mientras que en
la novela policíaca el autor se centra en la resolución de los crímenes,
la negra además también se centra en los aspectos violentos que
conlleva todo crimen. En definitiva, Prado nos viene a decir que
Arturo Pérez-Reverte recupera la aventura, la trama de la novela
policíaca, la parte violenta de la negra, y aún en su Club Dumas,
podemos encontrar elementos de la novela gótica.
Pascual
García, profesor de secundaria. Título de la ponencia: "El
honor de Astarloa. Un caballero
español".
El
profesor García nos hizo una desmenuzada ponencia sobre la obra El
Maestro de Esgrima, en especial sobre su protagonista masculino. El
ideal literario del perfecto caballero. Don Ignacio Astarloa lo
cumple, decía, en un periodo en que no estaba de moda.
En realidad todo lo que habló Pascual García había sido dicho y
ampliado días atrás en ponencias sobre esta obra y personaje, o en
análisis de los héroes de las novelas de Reverte. Sobre todo el día
de la proyección de la película el Maestro de Esgrima, con la
conversación que mantuvieron Pedro Olea y Reverte sobre obra y
personajes. |

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Antonio
Parra, periodista del Diario La Opinión: "Literatura y
periodismo: dos aventuras del corazón".
En su ponencia Antonio Parra nos habló de la dimensión interior y
emocional que palpita en la obra de Arturo Pérez-Reverte. Historias
las suyas cargadas de violencia, dudas, acción, etc... Detrás de
cada historia suya palpita una traición, una soledad. El hombre está
finalmente solo. "El mundo ya no es un jardín encantado",
se va repitiendo a lo largo de todas sus obras. Emoción y
sentimientos propios inevitablemente vinculados a su obra. No sólo
las literarias.
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Douglas
LaPrade doctorado
en filología inglesa por la Universidad de Illinois y profesor de
literatura norteamericana en la Universidad de Barcelona (Universidad
de Texas, Estados Unidos): "La recepción norteamericana de las
novelas de Arturo Pérez-Reverte".
LaPrade nos hizo un repaso de reseñas de las obras de Reverte que
aparecían en prensa americana. Reseñas que equiparan a nuestro
escritor a escritores como Ecco y Grahan Green. Varios de su libros
están en la lista de los más vendidos.
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Centrándonos
ya en La Reina del Sur, comenzó
a hablarnos del origen del corrido, que él defiende hispano en vez de
chicano. A partir de ahí nos relata como el impacto de una canción
de Los Tigres del Norte influye en el autor para crear una novela. Y
como a su vez, esta, la novela, empuja de nuevo al grupo musical a
crear un corrido a la protagonista de la obra, Teresa Mendoza.
Contrabando y traición. La canción, decía Douglas, iba a propagar
la novela mucho más que las reseñas formales. Los Tigres hoy por hoy
llenan estadios en Houston, Dallas, etc... De hecho, gracias a la
canción, los alumnos quieren leer a Arturo Pérez-Reverte. Cómo anécdota,
LaPrade contó que una vez incluso, en su clase, un día que iban a
hablar de Hemingway, los alumnos le pidieron al profesor que
cambiase el tema por el de Reverte, tal es el impacto.
Gracias
a la canción de los Tigres, Arturo ya forma parte de la tradición
oral Chicana. Con respecto al tema de la censura, prometió que se
informaría, y después de recibir un correo suyo puedo decir que
efectivamente, la canción está prohibida en Méjico aún. Pero se
planteaba la tremenda tesitura, tal y como me respondía el día de la
ponencia, de que si prohibían la canción, el libro podría correr el
mismo destino, y si no era así, la censura musical tampoco tendría
sentido. Un caso verdaderamente único este de La Reina del Sur y el
Narcorrido.
A
mitad de su ponencia Douglas LaPrade nos leyó la letra del corrido en
cuestión. Por otro lado nos habló sobre Rolando Hinojosa, heredero
de Paredes. Y al igual que este, se doctoró y su especialidad es El
Siglo de Oro. De hecho escribió un libro llamado “Pregunta a un
Policía”, una parodia de la civilización que ha caído. Los
nombres de sus personajes coinciden con nombres conocidos en el Siglo
de Oro. Y lo que quería decir o criticar con su obra y dichos
nombres, era que nadie lee ya las obras el Siglo de Oro, que el mundo
estaba en decadencia, con temas como la droga, y que lamentaba la caída
de la poesía del Siglo de Oro.
Interesante
ponencia que nos ponía en antecedentes de las repercusiones de la
obra del autor en los Estados Unidos. Cuyo impacto es muy destacable,
siendo considerado uno de los más importantes autores hispanos del
momento. Ahora doblemente gracias a la curiosa simbiosis entre los
censurados y muy escuchados narcorridos de Los Tigres del Norte, y el
nacimiento de una novela trepidante cuya protagonista lo es también
de otro corrido prohibido.
Antonio
Arco, periodista del Diario La Verdad: "Frente a un hombre
armado: retrato de Arturo Pérez-Reverte".
Aquí seré breve, más que nada porque lo que Antonio Arco dijo sobre
Arturo Pérez-Reverte, no es más que lo que todos los que conocemos su
obra y hemos leído sus columnas o entrevistas, sabemos. Además, hizo
una lectura literal de muchos párrafos que ya conocía de la entrevista
que él mismo le hiciera en Madrid y que se publicara el 1 de noviembre
de 2002 para la revista Ababol de El País, (de la que Pepe Belmonte nos
entregó una copia a todos los asistentes el lunes 4) por lo que no me
supo a original. Les aseguro que no fui a la única que sorprendió con
su ponencia, máxime cuando esperábamos un retrato
"inédito". Me quedaré con aquello de que "Nadie da lo
que no tiene, ni en el amor, ni en la amistad ni en nada, sus vivencias
son sus propios personajes y obra", y aún esto, quienes conocemos
su obra hace mucho que lo sabíamos.
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El debate en el que participaron todos los ponentes de la tarde no
fue especialmente extenso. En él intervinieron especialmente Agustín
Prado y Douglas LaPrade al responder a las preguntas que los
asistentes les formulamos. Precisamente en ese instante fue que
Douglas LaPrade respondía al tema de la censura de la canción de Los
Tigres del Norte y las consecuencias derivadas con respecto al libro
de Reverte. Agustín Prado por su parte respondía a otra pregunta que
le formulé. Después
de una etapa de falta de iniciativa lectora, la literatura del siglo
XIX resurgió gracias a autores como Dumas (entre otros) que incitaron
no sólo al placer de la lectura, sino que por ejemplo, folletines
como Notre-Dame de París, fueron el motivo o acicate para que el
gobierno Francés entonces tomase cartas para reconstruir la Catedral,
tal era su influencia, mi pregunta era si Reverte es a Dumas lo que la
reconstrucción de Notre-Dame al relanzamiento de la pasión por la
aventura y la vuelta al placer de la lectura tan deteriorado a partir
de la segunda mitad del siglo XX. En realidad aunque la comparación
sea un tanto especial, la respuesta fue positiva, dado que Reverte
figura entre los escritores que han devuelto a nuestra sociedad las
ganas de leer, además con una literatura culta y absolutamente
entretenida.
Viernes
8 de noviembre de 2002
Ricardo
Sumalabia (Universidad Católica del Perú): "Lectura en clave
policíaca de El Maestro de Esgrima".
En
su ponencia, Sumalabia comenzaba recordando que el primer criminal fue
Caín y que el móvil fueron los celos. Un inicio que lo llevó a una
extensa e interesante disertación sobre el origen del género
policiaco del que ya he escrito algo con anterioridad. Todo ello
recreado en una novela, El Maestro de Esgrima. Donde existe un enigma
que es resuelto a lo largo de una novela donde no puede faltar un
investigador en forma de policía. No cupo duda de su admiración por
la obra y su autor.
Alberto Montaner Frutos
(Universidad
de Zaragoza) Director
de estudios Árabes e Islámicos: "Iñigo de Balboa o la voz del
narrador (con algunas consideraciones metacríticas)".
No
me equivoco si digo que la ponencia de Alberto Montaner Frutos fue una
de las más técnicas, y sin embargo cercanas y curiosas que tuvimos
ocasión de escuchar en la Universidad de Murcia. Con una destreza
impecable desmontó finamente la tesis del “error” en el que según
Santos Villanueva, Arturo Pérez Reverte cayó con Iñigo de Balboa.
Montaner
Frutos nos introdujo en la teórica de la narrativa, en concreto en la
figura del narrador, precisamente llamada su atención por las críticas
que Reverte recibió del crítico literario. Lo que Sanz Villanueva dio
a llamar como “un incomprensible error” por permitir que el narrador
en el capitán Alatriste, en este caso Iñigo de Balboa, cuente lo que
no conoce, incluso los sentimientos del capitán.
Y
en su ponencia, Montaner Frutos que para nada estaba de acuerdo con esa
afirmación, desmontaba con argumentos dicha afirmación. Para ello,
tras entregarnos a todos los asistentes una hoja titulada “Iñigo de
Balboa o la voz del narrador (con algunas consideraciones metacríticas)”
donde podíamos leer lo que nos explicó el profesor, es decir, el análisis
de las clasificaciones teóricas del narrador según Todorov y Genette.
Nos lleva tras el análisis a la consideración de una nueva propuesta
de análisis que nos permite enfocar otro tipo de narrador a tener en
cuenta.
Copia
de dicho análisis
De
hecho, ese supuesto error también se daba por ejemplo, continuaba el
profesor y autor de los versos apócrifos aparecidos en la obra de
Reverte, en autores como Conrad, e incluso en alguna que otra novela del
mismo autor. Alberto Montaner se preguntaba que si los analistas sacaban
unas leyes y había obras que no se ceñían a ellas, ¿Realmente el
problema estaba en la obra? Si no existía la vara de medir, la solución
pasaba por cambiar la herramienta o inventarla, afirmaba tajante. No en
descalificar la obra. Y entonces puso como ejemplo al cirujano que va a
operar a un paciente y que no deshecha al enfermo al carecer de las
herramientas necesarias para operarle.
“No
hay un decálogo que ajuste o desajuste el arte o la literatura”: López
de Abiada.
Realmente sagaz y astuta manera de defender con argumentos lo que a
priori estaba “tan claro” por parte de un entendido en la materia.
Brillante sin más apelativos.

***
Martín
Nogales, o la historia del huevo y la sartén nunca contada. Era de
prever que no se trataba más que de un simple truco o juego para
mantener la atención de un público que se mantenía esa mañana
desde temprano en el salón. Pero sin duda le era innecesario, porque
fue una de las ponencias más divertidas y llena de contenido de la
semana, en la que se trató un tema que interesaba mucho a todos y del
que poco se había hablado a lo largo de la semana para mi extrañeza.
Sus artículos de El Semanal.
Fue
sin duda uno de los días que menciono como más concurridos del
congreso.
Es
cierto que esa mañana teníamos, al menos las personas con las que
coincidía, una extraña sensación de tristeza porque el congreso llegaba
a su fin. Y cómo me decía Pepe Belmonte (presidente del mismo) la noche
antes en una cena, a pesar de que normalmente los congresos solían durar
dos o tres días, este que duraba cinco, se estaba haciendo corto por el
tema y el buen ambiente que se respiraba. Y que si queríamos, bromeaba,
dado el éxito, el lunes siguiente podíamos continuar con otro dedicado a
Marsé. No hace falta decir que el si fue unánime.
Un
balance positivísimo, no sólo entre los asistentes, sino entre los
ponentes y el mismo Arturo Pérez-Reverte, que no se limitaron a dar o
participar en las ponencias o mesas redondas y partir, sino que la mayoría
se quedaba para continuar una convivencia muy especial en el lugar del
congreso, y fuera de él, muy especialmente en esos momentos en que
conoces un poco más a la gente, en los tienes la oportunidad de convivir
y conversar.
Pero
volvamos a la última ponencia del congreso. La del hombre que puso
rostro a nuestro Capitán Alatriste. Un hombre interesantísimo y
culto que tuve la suerte de conocer y con el que tuve la oportunidad
de charlar y reír la noche antes. José Luis Martín Nogales.
José Luis Martín Nogales. Presidente de la UNED, Navarra. Licenciado
en filología hispánica y doctorado en semítica. Autor de más de
veinte libros. : “Los cuentos literarios de Arturo Pérez-Reverte”.
Esta
fue quizás una de las pocas ponencias que trató sobre la obra periodística
de nuestro autor. Se centró concretamente en sus artículos, por lo
que todos estábamos muy pendientes de sus palabras. |

|
Martín
Nogales, que comenzara con la broma de contar la historia del huevo y
la sartén, un cuento que nunca llegaba a contar, hizo reír al
auditorio nada más empezar. Aquello de que al tratarse del final del
congreso, ya todos estarían cansados, de que todos por supuesto
esperaban al maestro, etc... lo que le llevaba, aconsejado por un
amigo, a contar dicha historia para mantener al auditorio entretenido
y despierto, pero dado que en ese momento todos le escuchábamos, se
pondría con la ponencia, y cuando notase que el público se aburría,
entonces la contaría. Así en varias ocasiones, ingenioso “a
sabiendas”. Todos fuimos cómplices de lo que sabíamos de antemano
iba a ser una historia no contada. A pesar de los aplausos y bises que
recibió al final solicitando que la contase. Graciosa la disculpa
suya ya que decía, que su pudor le impedía contarla sabiendo que un
maestro cómo Reverte estaba esperando para entrar.
Sobre
la ponencia propiamente dicha, comenzó hablando del nacimiento del
artículo literario. Y lo dató en pleno siglo XIX. Hizo una reseña
de Clarín sobre su reseña con respecto a este auge. De hecho, así
continuó siendo, proseguía, hasta la guerra civil. Así fue como
escritores de la talla de Unamuno dieron a conocer su narrativa.
En
los años cuarenta, el artículo literario continuaba teniendo su
espacio, pero no fue hasta los cincuenta que el cuento no empezaba a
encontrar un buen hueco en los periódicos. Con las transformaciones
sociales y políticas de los setenta, las revistas literarias pasaron
a llamarse “culturales”. Ya más a finales del siglo XX el artículo
se convierte en un fenómeno que ha obligado a una estructuración
tanto en extensión, contenido, como en procedimientos. Decía Heráclito:
”Todo fluye, todo pasa, nada permanece”. La literatura, afirmaba
el profesor, si que permanecía.
Hoy
por hoy, tenía una gran importancia la veracidad, el reflejo de lo
que se piensa hoy en día. La diferencia y el esfuerzo radica en el
lenguaje. Este, continuaba, era el contexto de los artículos de
Arturo Pérez-Reverte desde el 91. Artículos que se podían dividir
en dos. Los de opinión y los narrativos. (Relatos narrativos). Todos
ellos, decía Martín Nogales, nacían de la realidad y se inspiraban
en ella. También añadía que la columna vertebral de los artículos
de Reverte era generalmente una vida, una persona humana.
¿Hacia
quien dirigía su pluma?
-
Hacia
poderosos y burócratas
-
Hacia
los que se comportaban de manera irrespetuosa
-
Hacia
los que viven “al otro lado”
-
Hacia
las víctimas
-
Hacia
los rebeldes
-
Hacia
los que representan la esperanza, la inocencia.
Mientras
hablaba sobre dichos artículos, tanto periodísticos como narrativos,
hacía breves citas de conocidísimas columnas demostrando con
palabras de Arturo lo que este refería. Tanto de pasajes de artículos
de opinión, fuertes y punzantes, como narrativos, hermosos y
literarios.
Quien
no recuerda a la novia de D’Artagnan, o aquel beso que perdurará
para siempre... o... tantas y tantas columnas que nos han acompañado
cada semana durante más de once años, añado yo. Y que han sido un
soplo de esperanza, o esa “voz prestada” para denunciar lo que al
carecer de los medios oportunos, o del valor, nos mantiene
involuntariamente callados. Gracias a Arturo por ser nuestra voz.

Juan
Cruz, Juan Marsé y Juan Eslava galán conversan con Arturo
Pérez-Reverte
Lo
que pretendía ser una conversación entre el editor Juan Cruz y Arturo Pérez-Reverte
sobre la Reina del Sur, antes del acto de clausura, se convirtió en una
agradable charla entre Juan Eslava, Juan Marsé y Arturo Pérez-Reverte, a
la espera que un retraso de avión permitiera la llegada de Cruz. Belmonte
los invitó al estrado y dio comienzo una mesa coloquio francamente
interesante.
Arturo
fue tajante, no deseaba hablar de su libro, y entonces pidió que entre
todos hablasen de cómo se hacía una novela, como se escribía una
historia que merecía la pena. También mostró su admiración por Juan
Marsé, además de sentirse honrado por tenerlo a su lado, máxime cuando
Arturo lo leía desde niño.
Juan
Marsé afirmaba que la inspiración o impulso inicial llegaba de manera
misteriosa, luego venía el hecho de tener que arriesgarse a escribirla. Y
aún estando de acuerdo, Juan Eslava Galán añadía que a veces era el
mismo tema el que te elegía a ti. Todos coincidían en algo fundamental,
en que la novela debía poseer un buen lenguaje y estilo pero este debía
estar al servicio de la trama o historia, y no al revés. En medio de la
conversación Juan Cruz fue recibido con un gran aplauso y a pesar de
verse casi imposibilitado de hablar sobre el tema que traía preparado, La
Reina del Sur, comentó que Arturo puso en esta su propio bagaje. Que
nadie podía poner en una novela lo que no tenía.
Y
hablaron de los héroes, y nombraron al quizás más grande de España,
quien, decía Eslava, bien podía estar basado en un personaje real.
Hablaban de Don Quijote. Curiosamente aún conservo un escrito copiado del
original en Alcázar de San Juan, en el que se leía:
“La
tradición cervantina no le viene a Alcázar de San Juan del año 1740,
cuando Don Blas Antonio Nasame descubrió la partida de Cervantes en el
libro de bautismos de la parroquia de Santa María. En 1308, el auténtico
Don Quijote, el Don Quijote de carne, Frey Arias Gutiérrez Quijada,
Comendador de Bamba y San Miguel del Pino, sale en defensa de los alcazareños
contra todos los freires de la Orden.”
Y
proseguía el coloquio, Juan Marsé hizo la distinción entre los que
tienen poco que contar e insisten en el cómo, autores que no le
interesaban, y los que contaban una historia. Y así prosiguieron en
animada charla, hasta que casi al terminar Pepe Belmonte los sorprendió a
todos. La verdad es que Arturo estaba bien emocionado cuando de repente,
en la sala, con un inicio de sonido pésimo, empezó a sonar La Reina del
Sur, por los Tigres del Norte. Se hizo el silencio en el Paraninfo. Todos
escuchábamos y Arturo se veía cargado de emoción. Una gran ovación
acompañó los últimos compases y unas palabras de Arturo agradecidas
completaron esta charla tan amistosa. “A veces la realidad te completa
la ficción”. Para Reverte esta canción ha sido como cerrar un ciclo.
Clausura
del Congreso
Un
grandísimo aplauso despidió a los contertulios, y fue la hora ya de la
despedida. Todo se llenó de cámaras, fotógrafos, periodistas, etc... el
salón estaba abarrotado como ningún día. Llegaba el momento de la
clausura del congreso a cargo del Presidente de la Comunidad Autónoma de
Murcia, don Ramón Luis Valcárcel y el alcalde de Murcia, don Miguel Ángel
Cámara, junto a José Belmonte, presidente del congreso y Arturo Pérez-Reverte.
Después de las palabras del Alcalde haciendo un resumen del espíritu del
congreso y autor, el encargado de cerrar el mismo según los cánones
protocolarios sería el Presidente de la Comunidad de Murcia. Sin embargo,
don Ramón Luis Valcárcel prefirió ceder su turno a Reverte, considerándolo
mucho más merecedor de clausurarlo que él mismo. Así pues pasó a leer su
discurso antes de pasar la última palabra al mismísimo Arturo Pérez-Reverte.
Un discurso cargado de elogios hacia la obra y el autor, que no desmenuzaré
por tratarse de pinceladas de lo mucho expuesto en toda la semana.
Y
de las palabras de despedida de Arturo, destacar lo que creo quiso dejar
patente desde el primer momento que llegó a Murcia. Su eterno
agradecimiento a sus amigos por el congreso. Y que ello, a pesar de no
gustarle deberle nada a nadie, lo ponía en deuda con todos. Por otro
lado, a pesar de estar agradecido, quiso dejar muy claro, y así lo hizo
en varias ocasiones, que lo importante era el libro y no el autor. El acto
de leer era tan íntimo como el de amar o besar. Y lo que quedaba era esa
huella que un libro dejaba en el lector. Añadió que los actos como el
vivido podían condicionar a sus lectores, y él no deseaba que estos
perdieran la inocencia. Porque lo que a fin de cuentas importaba era el
libro y el acto íntimo de la lectura.
Entre aplausos inacabables bajaron del estrado y de nuevo Arturo
fue rodeado por muchos de los asistentes que libros en manos esperaban un
autógrafo del autor. A continuación se procedió a la entrega del
diploma acreditativo, quedando definitivamente cerrado el congreso
internacional.
Después
de los actos protocolarios, llegó el momento de los abrazos y la relajación
general. Ese magnífico encuentro no podía terminar más que un agradable
almuerzo en un precioso restaurante de Murcia donde nos dimos cita,
Reverte incluido, en una cercana y amistosa comida de la que nos trajimos
agradables recuerdos y estrechos lazos de amistad.

Publicado en Ababol noviembre 2002
Teresa
Domínguez
Jerez
de la frontera, a 24 de Noviembre de 2002
Fotografías
personales y otras publicadas
en los periódicos El País, El Faro, La Opinión y La Verdad. |