De rigor, Agradecimientos

 

           Cómo decía Arturo Pérez-Reverte, “hay gente que sueña y que se resigna solo a soñar y gente que sueña y que además, pone un pie delante del otro y camina para hacer realidad sus sueños”.

           Me siento extrañamente excitada ante lo que me aguarda. Muchos meses esperando este momento, de alguna manera confirmado, dedicado a algo más que un simple congreso sobre un escritor, sino más bien por asistir atónita a todo un movimiento que despierta interés no sólo en sus fieles y abundantes lectores, sino, en toda una comunidad de expertos en la materia. La obra de Arturo Pérez-Reverte está rompiendo esquemas. Realmente impresiona y demuestra que es mucho más que un escritor, o novelista, cómo él prefiere llamarse, es toda una tendencia literaria cuya obra es objeto de estudio minucioso. Un Arturo que aunque agradecido, cerraba un congreso asegurando que no deseaba que sus lectores perdieran la inocencia, y que lo importante a fin de cuentas era leer y los libros.

 

            La verdad es que bastó un solo día para conectar con el ambiente del aula, muy especialmente con la organización, los ponentes, todos importantes miembros de la sociedad cultural nacional e internacional. Catedráticos, profesores, críticos literarios, escritores, y un largo etcétera de nombres que irán apareciendo en este diario.  Todo ello regado con el “mejor vino”, un Arturo Pérez-Reverte que apareció antes de lo previsto y del que pudimos disfrutar hasta el último día. 

          

           Mi gratitud y afecto a quienes me han dado muestra de generosidad y cariño; con los que he compartido en estos días de otoño, además del amor a la literatura, los libros y pasión por “el cosmos Artúrico”, momentos de conversación únicos, cargados de amistad y cercanía. Y de los que me llevo un recuerdo imborrable, cito:  

            De nuevo Arturo Pérez-Reverte, mi querido escritor,  del que sólo me queda leer "el pensamiento" por estos inolvidables días. José Belmonte Serrano Serrano, Catedrático de la Universidad de Murcia, Presidente del Congreso internacional sobre la obra de narrativa y periodística de Arturo Pérez-Reverte,  una de las personas que más saben sobre Arturo, por esa cercanía y cariño. Y por esa magnífica "Sonrisa del Cazador". José-Manuel López de Abiada, Catedrático de la Universidad de Berna y Vice-Presidente del Congreso Internacional, por tenderme su mano amiga y con quien y gracias a, tuve el privilegio de compartir momentos inolvidables tanto dentro como fuera del Congreso.           

            Adrián Pérez Melgosa, Stony Brooks University en los Estados-Unidos, para quien fui "la reina del sur".      José Luis Correa, por supuesto, Universidad de las Palmas de Gran Canaria, escritor, por esa azulada tarde de noviembre en Murcia, esos hermosos versos y al que felicito por la concesión de esos premios literarios. Silvia Interdonato, Universidad de Messina, Italia, por su simpatía y esta naciente amistad, esperando volver a vernos por tierras de vino y caballos. José Luis Ferris, escritor, Anthony Percival, Universidad de Toronto, Canadá, escritor.

Juan Eslava Galán, escritor, por su afecto y cercanía, por su literatura, por ese inesperado regalo, pero especialmente por su amistad.

Rafael de Cózar, Universidad de Sevilla, por su simpatía, esos recuerdos de Sevilla y confidencias. Juan Marsé, escritor, del que me dediqué por primera vez, hace años ya, su "últimas tardes con Teresa". Agustín Prado, Universidad de San Marcos, Lima, con el que compartí esos ojos azules, por su amistad. Douglas LaPrade, Universidad de Texas, Estados-Unidos, a quien debo haberle puesto banda sonora a esa semana increíble, mil gracias por el regalo de "Los Tigres del Norte". Por su simpatía y palabras. 

 

           Ricardo Sumalavia, Universidad Católica de Perú, con el que batí el record de despedidas, por estos lazos amistosos surgidos. Alberto Montaner Frutos,  Universidad de Zaragoza, sagaz cómo nadie y de despedidas en estaciones de tren, hasta Zaragoza espero. José Luis Martín Nogales, Presidente de la UNED, Navarra, nuestro Capitán Alatriste, por su amistad y sapiencia, y por esa especial conversación que mantuvimos y que no olvidaré. Gabriela Benavent, María Talavera, Irene Morales, Toñi Esparza y Ascensión Ruiz, por su amabilidad y amistoso trato en todo lo relacionado al congreso.

Y tras este preámbulo necesario para mí para saldar mínimamente mis deudas personales, pasemos al congreso propiamente dicho.

  Diario del Congreso

Lunes día 4 de noviembre de 2002

José Belmonte, José ballesta, Rector de la Universidad  y José Manuel López de Abiada

           El catálogo del congreso ilustrado por Paquico Cánovas, que recogía el programa donde se daban cita Catedráticos de Universidades españolas y extranjeras, profesores, conocidos escritores, críticos, periodistas, estudiosos de la obra del escritor, figuraba entre el material contenido en unas exquisitas carpetas adornadas con la imagen del maestro dibujada a lo “Alatriste”. Junto a este catálogo, unos folios con la misma imagen del escritor impresa y el logo del congreso al que acompañaban como regalo para los asistentes, unas láminas hermosísimas que representaban un heliograbado, un aguafuerte y xilografías con vistas del puerto de Cartagena y de un huertano de Murcia y una bonita tarjeta postal con el mismo dibujo que se repite en carpetas, y posters. 

           Cuidando hasta el último detalle, el Presidente del Congreso y Catedrático de la Universidad de Murcia, José Belmonte, hombre amable donde los haya, se preocupó incluso de entregarnos a todos los asistentes, el semanario de literatura, artes y ciencias, Ababol del 1 de noviembre dedicado a nuestro querido Arturo. “Con ustedes, Pérez-Reverte”. Interesantísimo.

            Tras la entrega de materiales, dio comienzo la inauguración propiamente dicha del Congreso. Con un aula de Caja Murcia a rebosar, José Manuel López de Abiada, Vicepresidente del Congreso, y Catedrático de la Universidad de Berna, con unas palabras cercanas sobre el evento y autor, destacó que gracias a Reverte y otros escritores, la literatura española estaba muy presente en Europa, haciendo mención especial a Alemania, que se hace eco de una literatura de calidad alejada de la clásica literatura best-seller anglosajona. Tras sus palabras, dio paso al Presidente del mismo, José Belmonte, quien, resaltó el hecho de que íbamos a asistir a un reto, un congreso dedicado a un autor vivo que vende muchos libros. Donde aprender y divertirnos en una fiesta literaria y cultural.

            

           El Rector de la Universidad de Murcia, José Ballesta Germán, confesó cuanto le sobrecogía estar en la tribuna acompañado de grandes escritores y tener que pasarles la palabra “en un acto de insolencia”. Por ello agradeció de alguna manera que Arturo no estuviera presente en ese momento. Destacó la gran dualidad del autor, el periodismo duro e incluso irreverente de El Semanal y las palabras tiernas con las que describe en su novela. “En su literatura da paso a un carácter dulce y enternecedor”. Destacó el hecho de que se tratase de un homenaje en vida a un hombre que valora lo que no se puede comprar, el valor, la dignidad, la amistad y la lealtad.  

S.Sanz

            

           El encargado de la conferencia inaugural fue Santos Sanz Villanueva, profesor Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, y crítico literario en El Mundo. Con el tema: "El revertismo y sus alrededores". 

 

           Partiendo de la base de que la crítica literaria debe tener capacidad de enjuiciamiento inmediato, Sanz Villanueva se comparó a si mismo con el ya mítico Jekill y Mr Hyde. Por un lado el profesor y por otro su vena crítica. 

            Afirmó que Arturo Pérez-Reverte surgía en la literatura con un peso importante, su bagaje como reportero y periodista. Haciendo un repaso a su obra, comenzó hablando de “El Húsar”, su libro favorito, “libro en el que se nota cual es su ideal” y en el que Arturo empieza asentando un mundo de ideas consolidadas en sus obras. Citó a Cela para referirse a Pérez-Reverte, afirmando que “quien resiste gana”.

             Santos continuaba afirmando que Arturo había conseguido obtener, lo que Arturo aspiraba a tener; "el reconocimiento del mundo académico". Con la escritura personal de Arturo Pérez-Reverte se había pasado al “revertismo”, una escuela, una manera de entender la literatura. Afirmó que flaco favor le hicieron al adscribir la novela El Húsar (su novela favorita de la que conservaba una primera edición)  en el género de aventura. Con una sonrisa en los labios bromeó sobre que el solapista "no se ganó lo que le pagaron", pues su calificación supuso un rebajamiento de su categoría. Puntualizó que la primera editorial de dicho libro era izquierdista, producía materiales para la reforma, lo que tenía poco sentido al adscribirla a tal género ya que se trataba de una novela histórica muy compleja. El Húsar, afirmó, nació no con vocación de best-seller. Traía planteamiento de reflexión melancólica, con una historia con destreza constructiva.

           Continuó haciendo un repaso al resto de su obra, haciendo juicio de valor positivo. De ahí pasó a comentar un artículo que escribiera el crítico hacía años, cuando publicar sobre escritores desconocidos era tarea casi imposible. Él lo hizo, remarcando una especie de “cuidado, aquí hay un escritor importante a tener en cuenta”. En El País entonces había una segregación con respecto a “la literatura popular”. Se hablaba de jerarquía literaria. Con su reseña quiso señalar que había que leer a Arturo Pérez-Reverte sin estigmatizar, y que tenía una capacidad narrativa privilegiada. Mencionó a dos monstruos prodigiosamente dotados para convertir en fábula cualquier tema que tocaran. Se refería a Eduardo Mendoza y al propio Reverte. Continuó diciendo que Pérez-Reverte seducía, enganchaba.

           Con respecto a la reseña negativa sobre el Club Dumas, confesó sentirse poco satisfecho con ella y que no volvería a escribirla. Comentó que Arturo lo llamó (aspecto este que niega el autor, pues fue en un encuentro casual que lo hablaron) para decirle que tenía que explicarle la novela, porque este no la había entendido. Se retractó en aquello de que el autor “se había dejado llevar por la pasión, anécdotas y que la idea se le había ido del tintero” a pesar de que se mantenía en que algunas anécdotas le sobraban. Un hecho que según Sanz Villanueva se debía a la tendencia a la abundancia que lo distinguen de otras escrituras.  “Una postura por encima de nosotros contando con nosotros. Una actitud de antes ensoberbecida, por encima, porque contaba con la complicidad de sus lectores”. (creo que él mismo se tuvo que responder a sí mismo al hacer ese comentario). Y añadió que lo que hablaba de Dumas sobre el Conde de Montecristo, que se podía aplicar a él.  

           Continuó el discurso hablando de “las morcillas o guiños” y apuntó que Arturo tendría que contenerse en algunos excesos. Y puso el ejemplo de “la vieja hacker” u otros personajes o situaciones inverosímiles que coloca intencionadamente.  (Otra vez, a mi modo de ver, vuelve a responderse a sí mismo). Para pasar a criticar a Iñigo de Balboa (tan estupendamente defendido por Montaner Frutos más adelante) como narrador, pues contaba lo que “ni la Espasa-Calpe sabía” y preguntaba, ¿No será Arturo Pérez-Reverte quien cuenta? (Risas generales). Lo que le llevó a hablar del arte consciente de escribir. “Escribir a sabiendas”.

           La construcción de fondo frente a la manía normal de escritores culturalistas. (No entendí muy bien qué quiso decir aquí, salvo que alabara su narrativa de contenido frente a otras densas en prosa perfecta sin mucho argumento.)  

           Luego creo, intentó hacer semejanza entre el autor y Hemingway (al que nunca citaba, decía). Afirmaba que no había paralelismo directo, pero sí una visión del mundo que nos aproxima a una cosmovisión, a la tristeza, profundidad que ambos autores tratan.

           Luego hizo una comparativa de su narrativa con la de Eduardo Mendoza. Indicando que ambas eran similares salvo que la obra de Reverte estába exenta de parodia. Ambos usan elementos del folletín hasta llevarlos a otro sitio, la denuncia agresiva de la literatura culta, la defensa de la literatura popular, los efectos proyectivos de la literatura y voluntad de juego que se opone a dos prototipos de escritores. Al narrador romántico atormentado o al moderno que la usa como modelo de representación política, moral o estética.

           Luego planteó la pregunta ¿Qué es el Revertismo? A lo que él mismo respondió, “formulación de un proceder a sabiendas, la construcción de una novela desde una conciencia específica y la utilización con finalidad. Dotar de un valor moral a la narrativa de aventuras."

           De ahí pronunció las palabras en latín que significaban “Y en la Arcadia yo” en referencia a su exceso de coloquialismos, su visión acre del mundo que le recordaban a Pío Baroja, para quien la vida era un asco completo y cada mañana acudía a pasear al retiro. Reverte, decía, acudía al mar. Afirmaba que Reverte no proponía ninguna acción desde sus novelas para remediar el mundo de hoy. Regresando al pasado siempre. “La novela histórica, los valores, la ensoñación de un tiempo pasado que fue mejor.” Continuaba diciendo que había una especie de ansia de idealidad por encima de la prosa de la vida, un idealismo de los principios. Esto sería el Revertismo. “La aparición de un narrador que procede a sabiendas usando una aventura o historia para proponer una elegía del pasado, una visión melancólica del pasado.” Todo ello provoca un efecto a su alrededor, y eran de temer, decía, los discípulos que ya le salían que caían en la parodia.

          

           Después de la conferencia inaugural llegó al estrado Javier Díez de Revenga, Catedrático de literatura de la Universidad de Murcia con una ponencia titulada: "El cuento y la novela corta en Pérez-Reverte"

 

           Comenzó reconociendo que admiraba, consideraba y valoraba a Arturo Pérez-Reverte, que describió como uno de los mejores novelistas de la generación joven de España. “Su bibliografía es tan viva que la estamos haciendo”.

           Técnicamente Arturo había recuperado la novela de aventura. En estructura, dijo, nos encontramos con un fabulador de historias superpuestas, como los escritores del realismo. En sus obras existe una confluencia de historias cortas en el desarrollo de la trama central.

           

           Continuó su ponencia diciendo que su novela era un misterio por resolver. Y que Arturo Pérez-Reverte escribía con un objetivo primordial de divertir. Destacó la multiplicidad de sus personajes.            

           Pero aparte de en su novela larga, Díez de Revenga se centró en su “otra narrativa”. Quizás menos atendida por la crítica. Alfaguara publicó en 1995 una narrativa no extensa titulada Obra Breve I. En la que nos podíamos encontrar, dijo, con un relato que es toda una novela, El Húsar. Después enumeró todas las obras cortas que aparecen en ese volumen comentando que La Pasajera de San Carlos ya apareció publicada en 1992 en la revista Lucanor de Pamplona. Después de mencionar Cachito, como la adaptación más infiel al cine, declaró que el autor había tenido muy mala fortuna con las películas basadas en sus libros.

           A continuación explicó que su obra era variada y heterogénea, pero no tan heterogénea. Hizo referencia a Territorio Comanche como un relato autobiográfico. Sanz Villanueva, dijo, lo consideraba un libro no novelesco. Sin embargo matizó que Arturo la concebía como una novela en que la guerra ocupaba un lugar destacado.

Dijo que la narrativa de Pérez-Reverte era muy variada en contenido y que tenía al héroe como protagonista. Y que mantenía el mismo lenguaje coloquial en Territorio Comanche, Un asunto de Honor y La Sombra del Águila. La guerra era uno de sus grandes temas y un alegato contra ellas. Su narrativa breve que está emparentada a los temas de su novela, busca una voz singular.

  

La última interesantísima ponencia de la mañana antes de la mesa-coloquio corrió a cargo del Vice-Presidente del congreso y Catedrático de literatura española e hispanoamericana de la Universidad de Berna (Suiza), José-Manuel López de Abiada: "Hacia el best-séller desde el canon literario: El club Dumas como paradigma".

 

Su punto de partida fue El Club Dumas. Libro más votado en internet. Y lo eligió porque “es un libro que recurre a la intertextualidad, hace homenaje a Alejandro Dumas y ayuda a descubrir lo que es el modo de hacer una novela en Arturo Pérez-Reverte”. El profesor continuaba comentando que el autor tomaba una posición a favor de la literatura:

           Literaria: la trama de la obra contiene elementos de elementos de best-seller de calidad.

           Gramatical: Contiene características universales en el sentido formulado por los gramáticos. Un modo de narrar universal.

           Y pasó a hablar del canon literario; esos pocos libros que nos acompañan la vida entera, de los que nos alimentamos, y citó a Quevedo: “Pocos pero doctos libros juntos”. El canon surge, decía, relativamente tarde. De hecho la crítica no introducía el término. Y citó a Borges para hablar de los clásicos: “Clásico es un libro que las generaciones leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad”.

López de Abiada, con un aula pendiente de su interesante ponencia, nos recordaba que en El Club Dumas, Pérez-Reverte hacía homenaje a los tres Mosqueteros de Dumas. Para entrar a exponernos las diferencias entre el best-seller anglosajón y el europeo. Del anglosajón afirmó que se había convertido en mercancía que tiene fecha de caducidad. Sin embargo, continuaba, los escritores hispanos, desde la calidad literaria habían logrado ser best-seller que permanecen; el best-seller que Arturo Pérez-Reverte defiende, afirmando que mientras haya un lector que encuentre reflexión, consuelo o esperanza, esa literatura se salvaba.

           El catedrático continuaba comentando acertadamente que frente al clásico Best-seller anglosajón con fines de mercado, estaba el literario español, la tradición literaria donde confluyen la vieja Roma, Grecia, La Biblia, la Edad Media, Cervantes, el Siglo de Oro...

¿Cómo funcionaba una trama? A través de sus protagonistas. En este caso, Lucas Corso. El segundo protagonista en esta obra era El Libro. De hecho, continuó, los libros eran también los que desencadenaban la acción, ofreciendo una intertextualidad como sugerencia y una multiplicidad de posibilidades interpretativas. El Club Dumas reunía varios elementos que lo hacían destacar; un argumento verosímil, un protagonista con estatura humana, una extraordinaria tradición literaria de calidad, un conflicto básico internacional, escenas dramáticas, corrupción, amores imposibles, el renombre del autor, la editorial y un enigma. “Esta es una historia de misterio”.

Continuaba explicando que en el libro había varias tramas. Y que ese era precisamente el error de Corso creyendo que El Vino de Anjou y Las Nueve Puertas tenían que ver. Goecia, o el arte de comunicar con el diablo, “nunc scio” “ahora sé”, trampas, misterios, enigmas. Elementos de carácter etimológico. Corso, decía, era como un detective de libros y razonaba como un lector, y precisamente ahí estaba el error de su investigación, señalaba el profesor. Añadía con respecto a los personajes, que estos eran comparativos a la novela de Dumas.

           También destacó el elemento suspense de la lluvia y la tormenta. De hecho, decía, la lluvia cesaba cuando se conocía el enigma. Otros elementos de suspense eran las uñas y las manos de los protagonistas, la risa, (y recordó la risa de Liana). También apuntó a las descripciones de personajes que despertaban sensaciones inquietantes. Los cuadros como elementos alusivos, el libro como regla de código, el juego. Una ponencia, en suma, magnífica que profundizaba en el carácter de la obra El Club Dumas.

 

           Tras esta ponencia, fuimos testigo del primer coloquio del congreso. Donde todos los ponentes de la mañana, moderados por José Belmonte, dialogaron sobre distintos aspectos de la obra y del autor. De las que destacaron su manera de escribir tan distinta de una obra a otra. Afirmaron que Arturo Pérez-Reverte, tenía sus demonios y fantasmas a pesar de su gran variedad de temas y recursos. Destacaron la presencia del lenguaje coloquial en su obra desde siempre. Definieron su obra como novela de novelas, relatos cortos dentro de su novela. Todo ello siempre unido a la invitación para que los asistentes pusiésemos participar.

A las cinco de la tarde llegó el turno de la ponencia de Adrián Pérez Melgosa (Stony Brook University, Estados Unidos): "Presentes imperfectos: la pugna entre postmodernismo y realismo en las novelas de A. Pérez-Reverte".

 

El profesor de estudios comparados de la Universidad Stony Brooks, comenzó comentado que Arturo Pérez-Reverte también ejercía de crítico en sus libros, haciendo hincapié en la intertextualidad y la intemporalidad.

Después nos habló sobre las distintas acepciones de “presentes” en sus libros y como estos actuaban en su obra, mencionando las obras escritas entre 1990 y el año 2000, en las que se hace patente; el impulso que los hace posible, el presente como regalo del ausente y el presente como representación de la temporalidad.

            Afirmaba que existía una pugna entre postmodernismo y realismo en sus novelas. Donde podíamos encontrar una simplicidad en su escritura sumada a una complejidad en la investigación histórica. Además, había en sus obras, espacio para lo que otros autores han escrito y esto mismo podía ser aplicado al autor.

            Según Pérez Melgosa, el pasado sirve para justificar las acciones de los personajes presentes en su obra. Destacó la ejemplaridad estética y moral de sus  personajes extensible a los Tres Mosqueteros. Sin embargo hacía una diferenciación entre ambas novelas; mientras que Dumas, dijo, reconstruye el edificio desde la ruina total, Arturo Pérez-Reverte utiliza una ruina textual desde la que reconstruye el pasado, las ruinas presentes del pasado.

Pasado/presente. Se inicia con un objeto y una ruina textual y aparecen los objetos por casualidad, como por ejemplo, una postal, la carta de las esmeraldas, etc... Destacó su fluidez deslizante a la hora de entremezclar pasado y presente.

Un Presente-Regalo con mayúsculas, lo que es excesivo y es acompañado de emociones. El presente-regalo con minúscula es el objeto en sí. A partir de ahí nos hizo un análisis sobre algunos personajes. En este caso Julia, Coy... Y nos comparaba el inicio de la obra de Rimbaut, “El durmiente del valle”, con La carta Esférica. Lo que supone que además del regalo literario (el paralelismo entre el poema y la presentación de Coy), este último recita incluso otro regalo emparentado con Moby Dick de Melville. Y haciendo una cita sobre, Bach que aparece en la Tabla de Flandes, termina confirmando la comprensión lúdica dentro de la intertextualidad que encontramos en la obra de Reverte. Unas novelas como homenaje a un pasado irrecuperable. Una nostalgia por la creación con intertextualidad consciente y voluntaria.  

 

Las jornadas en el congreso era largas y bien aprovechadas. Tras la despedida de Adrián Pérez Melgosa, el vice-presidente del congreso presentó, amable y elocuentemente como solía, al siguiente ponente. 

 

En este caso a José Luis Correa Santana, doctor en Filología Española por la Universidad de La Laguna y profesor titular de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Con varios premios literarios en su haber.

Título de la ponencia: "Pérez-Reverte y la literatura para jóvenes".   

 

Quedaba patente que José Luis Correa venía de la didáctica. Desde su planteamiento de teoría de la comunicación, afirmaba que la literatura juvenil existía, defendía su existencia o la necesidad de su existencia. Y la clave estaba, decía, en que se tratase de animar a los jóvenes a que leyesen pero con textos de calidad. Seducirlos, en una palabra. 

Era evidente que los jóvenes vivían una edad crítica. Crisis entendida como proceso de cambio, de búsqueda. Continuaba el profesor aludiendo al problema de que alguien se hubiera inventado que la literatura debía ser seria y no divertida. Además, añadía, había que estudiar historia de la literatura, lo que alejaba al lector y lo adentraba en un proceso de crisis. El ponente insistía en que decía existir un elemento de comunicación autor-lector. En el sistema anterior, solo estaba presente la figura del autor, el autor-receptor. La mayor parte de la literatura para jóvenes, comentaba, era de recepción. Arturo Pérez-Reverte, dijo, cumple en este momento esa figura punto de referencia, sin necesidad de acudir a la novela del siglo XIX que los jóvenes han recepcionado voluntariamente y no ha sido impuesta.

 Hablaba de autores como Dumas, Stevenson, Conrad, Pérez-Reverte... Y lo que unía a todos estos los autores mencionados era precisamente, además de la aventura, la calidad.

           ¿Porqué tenía tanto éxito Arturo Pérez-Reverte entre los jóvenes preguntaba? Correa Santana respondía con varios elementos; la complicidad, el lenguaje claro y directo, las tramas, intrigas, enigmas, el escenario, los personajes. Hizo también mención a la mujer y su papel en su obra. Además, decía, el bueno no era tan bueno, el malo tampoco era tan malo, y en ambos se podían encontrar esos códigos de conducta.

           La ponencia siguió por unos derroteros obligados, El Capitán Alatriste. La modernidad de Alatriste, expresaba, su sociedad, estaba en crisis moral muy similar a la nuestra. El “España va bien” se reflejaba en la saga, y Arturo nos quería decir que no todo es tan bonito como aparenta. Y la moral de Alatriste, afirma que no todo es tan malo.

Curiosamente ahora que escribo, me doy cuenta que José Luis Correa hizo mención a algo que llamó poderosamente la atención en el congreso, y es el tema del narrador en la obra del espadachín. Criticada por Sanz Villanueva y desmontada la crítica, magníficamente, por Montaner Frutos. Analizando la figura de un narrador, Iñigo de Balboa, que contaba incluso lo que no podía conocer.

La ponencia fue muy provechosa y la única dedicada a la literatura para jóvenes. Terminó refiriéndose de nuevo a la calidad literaria que encerraban los libros de Arturo Pérez-Reverte.

Después de media hora de descanso, Rubén Castillo, Profesor de Educación Secundaria, crítico del Diario La Verdad  y escritor, expuso su ponencia: "Miedo, sudor y prosa: Territorio Comanche".

Partiendo de la base de que el estudio no podía hacerlo sobre un análisis literario, en Territorio Comanche se podían hacer dos lecturas fantásticas sobre dos realidades; la obra narrativa y la periodística. Hizo una comparativa verdaderamente interesante del tratamiento de la guerra entre Reverte y Hemingway, que estuvo en la guerra civil española.

Arturo Pérez-Reverte aparece en su libro como insensible y no era así, afirmaba. Pues “ante el horror se sobrevive con la frialdad y la dureza del corazón”, una manera de resguardarse de la locura con el disfraz de la objetividad, comentaba que, mientras que Arturo no se jactaba de su frialdad, Hemingway sí que lo hacía, e incluso llegaba a ser cínico. Y puso como ejemplo el pasaje de su libro donde tras levantarse y ver en su casa en el primer piso un muerto decapitado, se marcha tranquilamente a tomar café. Ortega y Gasset, continuaba, y Borges también hacían referencias a la guerra, añadiendo que era muy fácil cantar las glorias desde el sillón. A diferencia de estos últimos, Pérez-Reverte SI había conocido el horror de las guerras. Tuvo un instante para recordar la anécdota de Susan Sontag, cuando Arturo se negó a prestarse a entrevistar a la señora en pleno Sarajevo, cuando ella se presentó con los actores para rodar unas escenas de una obra. Arturo siempre fue consecuente.

Prácticamente terminó su ponencia diciendo que cada libro pedía el tono en que era abordado. Y que territorio Comanche olía a sudor, miedo y muerte. La sustancia del libro. “Estuve allí y volví para contarlo”.

 

La siguiente y última ponencia del día corrió a cargo Francisco Jiménez Gracia, Profesor de Filosofía, crítico literario y finalista del premio “Vargas Llosa” 1997 con la novela Sacristanes y Proxenetas: "El tiempo y la muerte en La tabla de Flandes".

 

Sus obras tienen mucho contenido filosófico. El encanto de la obra, y opinaba como lector, y no como crítico, radicaba en el color romántico de sus personajes. Quizás fuera la novela más romántica del autor. Y quizás, por ese romanticismo, las novelas de Reverte enganchaban como lo hacían, “porque compensan nuestra vida (los héroes románticos) y representan todo lo contrario a lo vulgar”.

Otro de sus encantos, el tipo de narración, la novela policíaca algebraica. Estaba la novela negra a la que estamos habituados, y después, esta otra novela que plantea un enigma y un álgebra, un orden en el mundo. El enigma que parece incomprensible y se resuelve de manera racional, en una trama extraordinaria.

La nueva novela policíaca, decía, tenía que jugar con el lector. De hecho, el asesino siempre está presente. El buen narrador policíaco tenía que ser “trilero”. Mostrar la verdad y desviar la mirada del lector. Todo un arte.

Arturo era consciente de que su novela era una novela policíaca algebraica. Tenía un primer enigma: El cuadro. Un segundo enigma: la inscripción. Un tercer enigma: Esa partida que se representa parece que se sale fuera y se lanza sobre Julia. Si se juega hacia atrás se desvelan los asesinatos, y hacia delante los vinculados a ella y sus amigos.

A través de Julia llega a nosotros, lectores, y cerramos el libro y nos pensamos a nosotros mismos en la misma tesitura. Una partida cósmica, la que intenta hacer la tabla, en la que nosotros también estamos implicados. Nos sugiere que también formamos parte de una partida contra la muerte. “Una perspectiva gnóstica de la filosofía en la novela. De un Dios perverso. La concatenación de causas y efectos que nos llevan al hecho”. Seguía Paco Jiménez diciendo que la Tabla de Flandes brindaba una cobertura amenísima a un tema clásico. Lo que resultaba verdaderamente original era el enfoque, jugar una partida contra un adversario cambiante y espantoso, la gran partida contra la muerte. Y la salida de los románticos estaba en el arte. “Necesitamos –decía-- de la ficción para no perder la razón.

 

           Y terminó la primera jornada del congreso con un ameno coloquio entre los ponentes de la tarde. A. Pérez Melgosa, J. L. Correa, R. Castillo, F. Giménez. Con la profesional moderación de José Manuel López de Abiada, donde se trató el tema del postmodernismo en la obra de Reverte. En estas se realiza una lectura diferente de lo que ya se conoce. Dijeron textualmente que Arturo Pérez-Reverte nos facilitaba una puerta para adentrarnos en esa habitación del pensamiento.

 

Martes día 5 de noviembre de 2002  

El martes dio comienzo con la ponencia de Francisco Vicente Gómez de la Universidad de Murcia. "La pasajera del San Carlos' en el ámbito de la narrativa breve de Pérez-Reverte". 

Con un desmenuzado análisis sobre este relato breve, el profesor nos introducía en conceptos como identidad y afectividad en la construcción de la obra y personajes. En el siglo XX la novela ha venido a sustituir el deseo de aventura. Nietzsche, continuaba, se adivinaba en los acontecimientos del siglo XX. No hay pensamiento sin inscripción, sin huella y sin cuerpo. Según el pensador alemán, “El mundo acaba por ser una metáfora de la naturaleza”. Novelar dominios terráticos de la literatura popular con un bagaje cultural importante. En este caso, Arturo Pérez-Reverte también desenmascara la realidad y ofrece utopías personales. 

            Proseguía Gómez aludiendo a Gonzalo Navaja con respecto a otra de las estrategias del autor: “El regreso a lo real a través de lo asombroso”. Eso era lo que precisamente sucedía en la pasajera de San Carlos.

 

           La mañana continuaba interesante de ponencias, en este caso, el profesor López de Abiada presentó a la única mujer que acudió al congreso como ponente. Silvia Interdonato. Ha estudiado lenguas y literatura extranjera moderna en la Universidad de Messina. Italia. Hizo su tesis doctoral sobre la conversión de la novela de Arturo Pérez-Reverte El Club Dumas a la película La novena Puerta. Y el título de su ponencia fue: "El club Dumas: cine y literatura". 

             Silvia, en una clara exposición, con interesante acento italiano pero con perfecto castellano nos abrió la ponencia afirmando que no siempre una imagen representa perfectamente a la palabra. Y a la novela en cuestión se refirió. Resumir en breves palabras toda su ponencia es harto difícil. En su análisis destacó que lo que otros podrían definir como crímenes en la obra, no eran tales, sino delitos góticos. Y que tanto la novela como en la película eran interactivas y conllevaban la complicidad del lector y público. Al menos esa fue la conclusión que saqué de parte de su análisis.

           Por otro lado se centró en la figura del narrador en la obra. Haciéndonos recordar que en la novela existía una voz en off que relataba los acontecimientos, Balkan. Y que además de leer al narrador podíamos leer al escritor. En la película esa figura de narrador no existía.  Este era sustituido por el ojo cinematográfico.

Después nos presentó un minucioso estudio sobre las distintas formas de adaptaciones cinematográficas. La adaptación pasiva, donde existe una fidelidad rigurosa a la obra original. La adaptación como trasposición, donde existe fidelidad a medias, se trataría de una adaptación activa, autónoma. En tercer lugar la adaptación interpretativa, como su nombre indica. Y por último, la adaptación libre. Donde encontramos el clásico “Inspirado en... basado en...” y en la que apenas reconocemos la obra.

            Silvia Interdonato nos afirmaba que “La Novena Puerta” se situaba entre el segundo y tercer tipo de adaptación, aunque en la película apareciera que estaba basada en la novela. En realidad no se trata de una versión integral de la novela. Lógicamente, continuaba, la película contaba con un tiempo determinado, inferior al requerido para expresarla en toda su extensión. Y es el director, Roman Polanski, el que elige personalmente los planos y suprime otros. En este caso, el que un elimine un personaje tan emblemático como Varo Borja, y Balkan realice parte de su acción. Para finalizar hizo un breve resumen de su exposición.

 

 

 

           A estas horas, disfrutamos del descanso de la mañana. E inesperadamente  (aunque ya sabíamos que vendría el martes) Arturo Pérez-Reverte “se coló” por el aula de Caja Murcia para gozo de todos, visiblemente tímido ante un congreso de tal magnitud dedicado a su persona y amable como suele. Tras ser entrevistado por distintos periodistas,  acudimos a tomar un café a una terraza de la Gran Vía, donde buscábamos coincidir con su gran amigo, y presidente del Congreso, José Belmonte Serrano. Allí se trataron temas muy interesantes en petit comité, la nueva entrega, el asunto Polo, Los Tigres del Norte, los valientes chicos de la aduanera, el congreso, etc...Después de café  y conversación, regresamos al congreso, donde Arturo, sentado en las filas traseras, prestó atención a las siguientes ponencias hasta que por razones personales tuvo que partir para Cartagena.

 

La ponencia de José M. Pozuelo Yvancos. Profesor, escritor y ensayista, además de crítico literario se titulaba: “Las guerras perdidas de Teresa Mendoza, Reina del Sur”.

             Siendo esta una de sus novelas más recientes, La Reina del Sur ha sido la novela que más atención ha deparado en este congreso. Y uno de los temas quizás más tratados. Pozuelo Yvancos nos desmenuzó un pormenorizado estudio sobre el libro y su protagonista partiendo de la amenaza y focalización interna de la novela. Una historia de una fidelidad incompartida, de traiciones. 

           Teresa Mendoza, decía, vivió un ascenso en la vida externa, pero un descenso en la vida interna. Remarcó la soledad del personaje. “Me estoy quedando sola... Qué extraño que digas eso, creí que estuviste siempre sola.”

 

            Teresa Mendoza representa a la heroína cansada. No a una leyenda. Para su análisis recurrió a ”la verosimilitud y necesidad” aristotélicas, al criterio aristotélico de la “necesidad”. Lo que nos permite “creernos” la novela. Teresa es una heroína que ha convertido su éxito en su destino. En la novela son muy importantes, apuntaba el crítico literario, la administración de los silencios. La fuerza de los hechos y las consecuencias psicológicas. “Era posible instalarse en la soledad como una ciudad desconocida”. Después pasó a hablar del kairos, el tiempo de la oportunidad. “Había descubierto que todas las novelas el mundo hablaban de ella.”. Destacó el secreto de Teresa Mendoza, su enigma que no es desvelado hasta el final. Y del autor, su habilidad para narrar como nadie. Una ponencia intensa y muy aplaudida incluso por el propio Reverte, donde el profesor nos dejó claro que Arturo había concebido a uno de los mejores personajes femeninos después de Madame Bovary.

 

           Juan Francisco Cerón. Profesor de Historia del Arte en la Universidad de Murcia. "El cine según Pérez-Reverte".

           Juan Francisco Cerón comenzó haciendo un recordatorio de las distintas películas basadas en libros de Reverte. Y destacó en su ponencia que hoy por hoy la censura seguía existiendo, poniendo como ejemplo la alusión a TVE y compañeros que desaparecieron cuando Territorio Comanche se hizo película. El lenguaje del cine, explicaba, aparecía en todos sus libros excepto en la Tabla de Flandes. Y pasaba a detallar ejemplos de descripción cinematográfica en partes de sus distintas obras. Cerón calificó a Arturo como un lector que escribe, un novelista por encima de escritor. Arturo Pérez-Reverte contaba las historias al público moderno tal y como se contaron siempre. Seguía los cánones. Para qué inventar lo que ya estaba inventado. Y acabó haciendo referencia a su columna donde rendía homenaje a “Los lunes al sol”.

           Última ponencia de la mañana, José Luis Ferris. Filólogo y escritor.: "Mecanismos de creación, mecanismos de seducción: La Reina del Sur". 

 

           Todos los libros del mundo hablaban de quien los escribe, pero especialmente hablaban de los que los leían. José Luis Ferris nos vino a decir lo mismo que ya reconocemos de los labios de Reverte, así cómo de la misma Teresa Mendosa. Otros autores coincidieron en esta afirmación. En este caso concreto, de nuevo, la ponencia se centraba en un aspecto de la última creación del autor.  

          Los recuerdos y su recuperación. Con el paso del tiempo, nos decía el escritor, los recuerdos se diluyen y retornan con imaginación. También nos señaló que había recuerdos muertos. Durante el proceso de la escritura el novelista cree que es sumamente original en la historia. El autor hace uso de la memoria íntima y de su propia experiencia para escribir. A fin de cuentas, afirmaba José Luis Ferris, la novela era una desnuda confesión personal del autor.

A pesar de tener perfectamente estructurado el esquema, y supongo que el análisis era tratado bajo su mismo prisma de escritor, Ferris decía que surgía al escribir un yacimiento de recuerdos que afectan increíblemente a la novela. Añadía que escribimos y leemos para descubrir lo más oculto de nosotros mismos en ello. Y que todos los libros hablaban de lo que los escribían, pero muy especialmente de nosotros mismos. Todos nos intentamos ver en la novela, en algún personaje.

Reverte era un escritor de razón. Destacando concretamente en La Reina del Sur la preparación documental. Añadía que existía un paralelismo entre la vida de Arturo Pérez-Reverte y La Reina del sur. El autor veía el mundo a través de una mujer, eso sucedía hasta la página 197. Después, Ferris afirmaba, es ella la que ve el mundo a través de Arturo. Destacó los libros contenidos o citados en este libro, para decirnos que iban más allá del guiño a los libros que le gustaban. Un ejemplo era que identificaba la venganza del Conde de Montecristo con la de Teresa.

El escritor definió de “reacción revertiana” el momento en que Teresa se entera del suicidio de su amiga Patricia. Ya que “se va dos días en barco y no va al entierro”. (páginas 434-5).  De hecho, explicaba, son frases similares a las utilizadas unos meses atrás en una entrevista. Y terminó su intervención cómo abrí el resumen. “Todos los libros del mundo hablan de quien los escriben, pero todos los libros del mundo hablan de nosotros.”.

 

La mañana terminó con un interesantísimo debate en el que como público también y como siempre pudimos participar con preguntas o comentarios sobre sus ponencias. En este participaron, amén del moderador José Manuel López de Abiada, todos los que pasaron esa mañana por el estrado del aula de Caja Murcia.

 

Por la tarde se proyectó la película Cachito, de Enrique Urbizu y hubo un coloquio de la película y la ponencia de José Pablo Guerrero de la Escuela de Cinematografía de Madrid.

 

Miercoles 6 de noviembre de 2002

           Amanece un nuevo día en Murcia y este se presenta interesante por las ponencias, y por los invitados de la tarde. Uno de los días quizás, salvando la inauguración y cierre, de los más concurridos. Es más, la tarde se bordó con un precioso lleno de aula. Y a fe que pasamos buen día y buena tarde.

           La primera ponencia de la mañana corrió a cargo de Pedro Guerrero profesor de la Universidad de Murcia y escritor con el siguiente tema: "La Reina del Sur: el lenguaje de una aventura".

 

De nuevo el tema de La Reina del Sur. El profesor empieza hablando de esos personajes solitarios que luchan por sobrevivir. Esa épica creíble, la heroína creíble. Así es Teresa. La novela nació en el bar Andalucía en Cádiz, allá en 1996. Guerrero hizo un recorrido por el origen de la novela en palabras de Lobato en junio 2002, como surgió. Después se centró en la “narrativa revertiana” y la importancia de la mujer en su obra. “Cada mujer tiene una historia escondida”. La Reina del Sur era, afirmaba, una novela sin prejuicios. Y entró a analizar las Teresas de Teresa, los distintos personajes dentro de uno mismo. La comparó con el anti-mito de Narciso. “Verse y no reconocerse”. Y esa facultad de poder entrar en ella y salirse de si misma.

           Había en la novela frases claves para entender a la protagonista, “donde su madre, que no la besó nunca...”. Una mujer elegida para la venganza. "Un soldado perdido en una guerra hecha por hombres". Hizo referencia a los narcorridos y corridos y su filosofía. Y de cómo La Reina del Sur nace de un corrido hasta acabar en un relato de altísima calidad. Acabando con un recorrido de la literatura entre los siglos XVIII a nuestros días, citas de una literatura a la que Arturo hace homenaje y calificando a La Reina del Sur, como una de las mejores novelas de los últimos sesenta años. 

           La siguiente ponencia corrió a cargo de Alfredo Rodríguez López-Vázquez de la Universidad de A Coruña. El profesor es presidente y catedrático del departamento de didácticas especiales. (Teatro). Título de su ponencia: "Aproximación al universo de la literatura a través del El Club Dumas. Apuntes didácticos".

           Alfredo Rodríguez es un hombre muy vinculado al teatro. En su ponencia hizo desde su punto de vista un nuevo análisis sobre la obra reciente del autor. Era de la opinión de que Reverte revestía su obra de un importante lenguaje poético. Trató como muchos, la narrativa de Reverte en esta obra y la especial fuerza de trama y personajes. Pero lo que me llamó la atención, fue quizás la comparación que hizo de la obra con un embarazo. El profesor comenzó a hacer un análisis comparativo del inicio del relato, con la situación de un feto en la placenta, cuyo hilo de la trama sería el cordón umbilical que alimenta la vida de la obra. Talvez en mi modesta opinión, algo que me chocó. Acaba una planteándose si realmente el autor al escribir se detiene y desmenuza así la obra hasta llegar a ese tipo de conclusiones.

          Amando López Valero. Profesor de Didáctica de la literatura de la Universidad de Murcia. Título de la ponencia: "Aproximación al universo de la literatura a través de El club Dumas. Apuntes didácticos".  

           Interesante ponencia donde el profesor López comenzaba comentándonos que la carencia de lectura que afecta a la sociedad debía ser subsanada. De hecho afirmaba que se dejaba de ser lector al dejar de leer. La lectura como hábito. Y que había que buscar maneras para aumentar los índices de lectura.  En El Club Dumas, Arturo Pérez-Reverte hace alusiones a grandes clásicos lo que fomenta de alguna manera el hecho de leer. Y Pasó a detallarnos toda la bibliografía presente en el libro.

           Lanzó una pregunta al aire sobre porqué las nuevas tecnologías están presentes en nuestras vidas y la lectura no. Había que hacer algo para enseñar lo que era lectura. Porque cuando se empezaba a leer, decía, y todos podemos comprobarlo, no se podía dejar. Para ello era necesaria una buena educación literaria, facilitar la disposición de los libros entre otras medidas.

La intertextualidad siempre estaba presente en los libros de  Reverte. Eso nos demostraba hasta qué punto eran importantes los libros para él, y hasta qué punto nos lo quiere transmitir. De hecho, todas las personas podían acceder a la lectura desde su propio intertexto. La obra de Arturo, continuaba, nos aportaba un largo material que nos abría puertas para acercarnos a la literatura. Dentro de la misma trama existían relaciones con otros libros que nos permitirían iniciar la lectura del siguiente libro mencionado.

La Reina del Sur y El Club Dumas son obras dedicadas a la animación de la lectura. No como sermón, sino como hecho de los personajes. En resumen una ponencia interesante que analizaba el contexto de la lectura presente en su obra, y la importancia de buscar las maneras de devolver las ganas de leer con una buena educación, poniendo como ejemplo al maestro.           

           Antonio Mendoza Fillola. Catedrático de Didáctica de la lengua y la literatura en la Universidad de Barcelona. Doctor en filología hispánica. Autor de numerosos estudios sobre didáctica. Título de la ponencia: "Las lanzas: pretexto narrativo".           

Esta fue una de las ponencias más interesantes de la semana quizás. Por el tema, por el ponente, hombre amabilísimo y simpático, aportando un análisis profundo, y bien elaborado. El profesor acudía con un tema no tratado, una de las obras menos comentadas (y sin embargo tan característica de Reverte) y un juego de diapositivas que acompañaban gráficamente la ponencia.

           López de Abiada al presentar al ponente nos recomendó que comprásemos un libro suyo. Un libro que no debíamos dejar de leer titulado “Tu, lector”.

Curiosamente, nos contaba el profesor, existe una coincidencia intencionada del título de su obra con la de Sánchez Mazas. La fiel infantería. Las lanzas no es más que un pretexto narrativo. La obra pictórica de Velásquez se convierte en una obra literaria. Este relato, decía, es una pequeña joya.

La narración histórica del hecho nos ofrecía una progresión de indicios, alusivos y dados. Las lanzas à la rendición de Breda à Hipertexto para desarrollar à y la integración de datos. Las lanzas à indicio histórico y La rendición de Breda à indicio pictórico y narrativo.

El narratario, a quien el narrador se dirige, en quien busca la complicidad es precisamente en el lector, en nosotros.

Mendoza Fillola hizo un desglose y lectura de trozos de la obra que nos hizo revivir el cuadro de manera fascinante. Quien haya leído la obra sabe perfectamente hasta qué punto nos sentimos integrados en el cuadro, cómplice del soldado, y enganchados en una historia original por su perspectiva.

Por otro lado el profesor destacaba positivamente la capacidad del narrador para contar lo que ni siquiera conocía, atreviéndose incluso a relatar cosas que por esa fecha aún no habían sucedido. Característico de algunos narradores de alguna que otra obra de Reverte. (Algo que más adelante el profesor Montaner Frutos argumentó con sobradas razones y argumentos contra las críticas vertidas por santos Villanueva.). Nos leyó pasajes en los que se demostraba la complicidad del narrador con el lector, hasta el punto de creerlo alguien cercano y amigo. (Yo soy el de la tercera lanza por la izquierda... acudimos al cuadro y naturalmente ni se ve.)

Realmente hizo un gran homenaje a este relato magnífico de Arturo Pérez-Reverte. Estudiado y presentado minuciosamente a un público que lo escuchaba con sumo interés. En que ante todo demostró que Arturo una vez más daba su visión de las guerras. A fin de cuentas todas las guerras eran siempre las mismas y siempre morían los mismos.

 

           Después de las ponencias, disfrutamos de la magnífica mesa-coloquio en las que intervinieron todos y cada uno de los ponentes de la mañana. Donde se desmenuzaron detalles del lenguaje de la aventura, La Reina del Sur y la visión de los expertos sobre la obra, el universo de El Club Dumas como tesoro narrativo-cultural, y en especial a la mirada tan seductora y presentación amable, interesante, culta y divertida del profesor Mendoza con su ponencia sobre Las Lanzas, quizás de las más interesantes de la mañana. Buen sabor de boca para despedirnos hasta la tarde que sería en verdad especial. Una cita de las más concurridas cuyos protagonistas fueron Pedro Olea y Arturo Pérez-Reverte.

 

Uno de los momentos más esperados del congreso fue la tarde del miércoles, en el que pudimos asistir primero a una interesante conversación entre José Belmonte, encargado de presentar al que compartiría mesa no sólo con él, sino con el mismísimo Arturo Pérez-Reverte al finalizar la proyección de la película “El Maestro de Esgrima”. Hablo de Pedro Olea. Director de cine. Película con la que consiguió un magnífico Goya por el mejor guión adaptado. Un premio que recogió el mismísimo Pérez-Reverte por haber realizado parte de las labores de guionista al haber abandonado el guionista original. Una película que también fue finalista en los Oscars de aquel año. Hoy por hoy, El Maestro de Esgrima es una película admirada, como lo es el libro, en el mundo de la esgrima. Así nos lo relató Olea como anécdota, al hacer referencia a un selecto club de esgrima en Nueva-York donde libro y película son objeto de culto.

Antes de la proyección fue Pepe Belmonte el que conversión con el director, breve charla que dio paso a la película que incluso vio el maestro. Después de esta subieron al estrado Pedro y Arturo y comenzó una distendida, agradable, divertida y llena de anécdota conversación en la que pudimos participar siempre que queríamos. El aula estaba a rebosar. El ambiente era extremadamente relajado y cómplice, lo que permitió que la charla fluyese de manera natural y cargada de guiños y risas.

Se conocieron los entresijos de su puesta en escena. Ante el dilema de la elección de la protagonista, Olea se decidió al final por Asumpta precisamente porque tenía cara de mala. A pesar de que tuvo serios problemas con ella en el rodaje, dado que ella no quería “hacer de mala”, pretendiendo suavizar el personaje. De hecho pedro nos dijo que la verdadera esgrima no se dio entre el maestro y Adela, sino entre el director y la protagonista. También destacaron que Asumpta y Homero no se llevaban nada bien en el rodaje. Fricción que de alguna manera favorecía el ambiente de grabación de las escenas. Pero era tal la pasión que ella ponía en las escenas de lucha que casi toca en dos ocasiones al maestro de esgrima en la cara, “casi le salta un ojos”.. “Putana...” decía Honero... con su consecuente enfado, que protestaba porque ella parecía no saber que aquello era una película. De hecho algunas partes tuvo que rescribirlas Arturo con el fin de que salieran mejor, ya que los roces entre ambos entorpecían el sentido de la película.

Arturo nos comentaba que esa fue la mejor película de Asumpta Serna. De hecho se preparó en Estados Unidos, donde se preparan los mejores esgrimistas. Fue alumna aplicada y la escena final es una de la que más satisfechos se sentían pues debía rodarse sin dobles, sin mentira, y el resultado fue perfecto. Afirmaron que esa escena representa el mejor duelo de esgrimistas después de Scaramouche.

Como también confesaba que esa era la película de la que se sentía más satisfecho. A pesar de que había partes que no coincidían con el libro. Una de las escenas que más gustaron a Arturo, y que él mismo escribió, fue la conversación entre Adela y Don Jaime en su casa:

“¿Usted amó alguna vez?...”Varias”, “no, si alguna vez AMÓ”.

Ambos destilaban amistad y complicidad. De hecho trabajaron juntos en el proyecto. Pedro aceptaba sus sugerencias. Pedro respetó el clima que Arturo pedía para El Maestro de Esgrima. Este nos contó que el abuelo de Arturo era maestro de armas en Cartagena y que el autor deseaba mantener su espíritu, ese ambiente, el que el inspiró a escribir la novela.

Pedro Olea nos contó que un buen día descubrió (como suele) una novela desconocida casi y la guardó hasta que pudo financiarla. Esta fue El Maestro de Esgrima. Una película muy cara para su época. Y a la que le faltaban extras para rodar exteriores, pero la economía no permitía mucho. No obstante es la película que más disfrutó Arturo. Iba cada vez que podía al rodaje, ayudaba en el guión y quedó satisfecho del resultado. Ninguna de las otras películas basadas en sus novelas le ha gustado. Pero asumía que si vendía sus derechos tenía que asumir lo sucedido. Por eso ahora que podía, blindaba sus contratos con una cláusula que exigía el visto bueno final del guión y actores por parte del autor. Pedro Olea bromeaba que con lo caros que se habían puesto los derechos de autor era casi imposible aspirar a poder hacer otra.

Con referencia a otros actores, nos hizo reír con la cariñosa apreciación que hico de Miguel Rellán al estrecharle la mano cuando se conocieron. “Es la primera vez que le doy la mano a un personaje mío”.

La parte más crítica se la llevó el hecho de que en España no abundaran los buenos segundos actores. Y habló del efecto “Silke”. Una generación de actores guapos, que aparecen en televisión o cine una vez y ya se creen actores, y no saben hablar.

               En resumen, una tertulia distendida, amena y divertida en la que ambos se mostraron abiertos y cercanos. Y donde pudimos participar con absoluta libertad. Tras el debate, lo normal esos días, una fila de personas buscando a Arturo Pérez-Reverte para que le firmasen sus libros, y como siempre también, con su característica simpatía y amabilidad accedía a firmarlos.

Jueves 7 de noviembre de 2002

           El congreso continuaba su curso, por dentro y por fuera. Es cierto que todos los ponentes (y el mismo Arturo Pérez-Reverte)  coincidían en el impresionante buen ambiente que se respiraba y que no se limitaba solo y exclusivamente al del aula. De ello como testigo puedo dar fe, máxime cuando tuve la tremenda suerte de poder acompañarles allá donde iban. Y lo que durante el día eran serias ponencias sobre un tema tan investigado e importante no sólo en nuestro país, sino en gran parte del mundo occidental, durante almuerzos, cenas y copas reinaba el mejor ambiente de amistad y simpatía del que han quedado lazos y recuerdos imborrables y un nuevo "Club Dumas". Gracias Agustín Prado (Universidad de Lima).

          

           A diferencia de los tres primeros días, el congreso terminaría de celebrarse en el Paraninfo de la Facultad de Letras, en la Universidad de Murcia. Este día amaneció soleado, como todos, y el salón aparecía algo desalojado a primeras horas de la mañana. El cansancio hacía mella también en los que tratábamos de aprovechar cada instante del congreso y ambiente anexo. Pero merecía la pena el esfuerzo. Todos estaban visiblemente encantados de darse cita en tal evento. Algunos muy buenos amigos de Arturo, otros, que lo conocieron en esa misma semana. Sigo diciendo que es increíble el espíritu que se ha vivido esos días, y hasta qué punto la obra de Reverte marca tendencia y es materia de estudio. Todo ello sin mencionar la devoción que despierta en sus amigos, devoción recíproca, porque si algo valora nuestro escritor es al buen amigo, al de verdad. Arturo es un hombre que demuestra ser siempre íntegro, consecuente, valiente, honorable y fiel amigo. Un hombre de códigos, de memoria poderosa. Sabiendo siempre enfrentar un duelo, de manera limpia, de frente. La verdad es que me siento honrada de haber tenido la oportunidad de conocerlos a todos, y de volver a coincidir con el maestro en esta ocasión de manera tan especial.

           Anthony Percival (Universidad de Toronto, Canadá) Director de la revista “Scripta Mediterránea”: "Tradición y talento individual en La carta esférica".

 

Primera ponencia centrada en la Carta Esférica. El profesor Percival inició su ponencia haciendo referencia a la importancia de lectores e intérpretes en la Carta Esférica. Desde hace decenios, decía, se tenía ya en cuenta de manera muy importante a los lectores. Arturo Pérez-Reverte no era ninguna excepción. De hecho para reafirmarse citó textualmente al autor con esta frase: “Yo soy ante todo un lector cuya verdadera patria son los libros que ha leído.

            Esto, continuaba, se veía claramente en la Carta Esférica, en su literatura náutica. Pasó a detallar las numerosas referencias en el libro a Conrad, O’Brian, Homero...

En Nestor Perona, además del guiño al profesor de la Universidad de Murcia, encontramos un narrador culto. Anthony Percival destacaba que Arturo ofrecía historias contadas como siempre se contaron. Y sabía muy bien rodearse de personajes carismáticos, con personalidad y códigos. Tánger Soto era una persona resoluta y fuerte. Y en ella podíamos encontrar frases que bien podían ser del mismo autor. “Si buscas bien, todo lo puedes encontrar en los libros”. La verdad es que el profesor destacaba la impotente y documentada novela en la que además de una trama atractiva que enganchaba, volvíamos a ver la presencia del enigma. Pero sobre todo, en la novela observábamos la tremenda presencia de los libros, y del deseo del autor por enganchar al lector en la lectura.

           Entre sus personajes podíamos encontrar al lector escéptico (el piloto), Al ávido lector selectivo (Coy) “Sólo leo libros sobre el mar”, y al lector que cree fervientemente en los libros, Tánger Soto.

                Percival nos quiso recalcar la importancia que tiene el lector en la obra de Reverte y el amor por los libros, en este caso concreto, en La carta Esférica.
           Juan Eslava Galán, reconocido escritor, se doctoró en Filosofía y Letras. Ha publicado más de cincuenta libros, incluidos numerosos ensayos, autor de En busca del Unicornio Premio planeta 1987 habló sobre su ponencia: "Sevilla, escenario de La piel del tambor".

           

Juan Eslava Galán, a quien me honra tener por amigo, es de las personas que transmiten serenidad, cariño y conocimiento nada más verlo. Hombre sencillo con un prolífico bagaje profesional que lo avala cómo uno de nuestros más importantes escritores no sólo en España, sino fuera de nuestras fronteras. Conocido también en el mundo literario como Nicholas Wilcox, un misterio que se reveló al público no hace mucho a través de una columna de su muy amigo Arturo Pérez-Reverte. Acudió a su cita puntual no para hablar de su obra, sino para sumarse a este congreso y hablar de un tema muy concreto y conocido. La piel del Tambor.

Se justificó a si mismo y a Arturo con aquello de que escribían novela para hacer justicia, esa justicia que la vida misma no hace. De hecho el mismo Reverte no es la primera vez que comenta sobre de los “ajustes de cuentas” en su novela.

El autor sitúa la Piel del Tambor conscientemente en Sevilla. Decía Eslava que esta era una ciudad que atraía a Reverte y que conocía bien. Tanto se prepara cuando va a escribir que contó la anécdota de cuando El País le pidió que escribiese un artículo sobre Semana Santa. Para ello le pidió a Juan de Cózar que le presentase a “un capillita”.

 Para escribir La piel del Tambor, Arturo estuvo viviendo en Sevilla, recorriendo sus entresijos, conociendo palmo a palmo sus calles y barrios, como si no, mencionar la cantidad exacta de bares que existían en un tramo concreto de una calle. Valoró, como valoraron los sevillanos, haber sido capaz de captar el espíritu de una ciudad indomable, personalísima, y cerrada. Sevilla es una ciudad tópica. Y Arturo Pérez-Reverte supo recoger lo tópico de esta.

En este punto me estoy a